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Wednesday, 30 de July de 2014
Resumen de Prensa

¿Cuánto cuesta un aval bancario?

OPA de Gas Natural le va a costar dos millones de euros, un 0,2 por ciento de la suma a garantizar. Pero, ¿cuánto le costaría a un particular o a una pyme solicitar un aval bancario?

El auto judicial que exigía a Endesa un aval bancario de 1.000 millones de euros para parar la OPA de Gas Natural, ha traído a la actualidad informativa este tipo de garantía financiera. Endesa ya ha presentado el aval, la mayor garantía judicial exigida nunca en España. Sean 1.000 millones de euros, sean 500 millones, lo cierto es que Endesa tendrá que asumir un importante coste financiero por la operación. Los tres grupos financieros que han avalado a la compañía eléctrica, el Santander, el BBVA y Banesto, cobrarán dos millones de euros por su papel de garantes. El acuerdo, que contempla un plazo de cobertura de un año, respalda el montante inicial exigido por el juzgado, de 1.000 millones de euros.

Para conseguir el respaldo de esas entidades financieras, Endesa va a tener que pagar el 0,2 por ciento de la suma avalada pero, ¿es ese el precio que paga cualquier cliente al solicitar un aval bancario?

Las tarifas que se aplican por contratar un aval bancario varían en función de varios factores y «el más importante es el tamaño del cliente», explica Josep Badía, responsable de pymes en Banesto. De hecho, según las tarifas registradas en el Banco de España, la entidad avalista cobra por la formalización de una garantía de este tipo entre el 1 y el 0,5 por ciento del importe avalado. «Aportar un aval para una empresa grande y solvente entraña menos riesgos que avalar a una pyme de reciente creación», comenta Badía.

Otro factor importante es el grado de vinculación del cliente con la entidad. Bancos y cajas «miman» a las empresas y profesionales que trabajan en exclusiva con ellos y, en el caso de que necesiten de la entidad como garante de una operación, pueden conseguir importantes descuentos.

Un factor clave para determinar el coste del aval también es la tipología del mismo. Al solicitar un aval se generan diversas comisiones: por el estudio de la operación, por su formalización y por el riesgo avalado. En esta última partida, la más importante de las tres, la cantidad que percibe el banco o caja varía mucho según se trate de un aval técnico, financiero o comercial.

Tipos de avales

Las pymes son los clientes que más demandan este tipo de garantía, especialmente las constructoras que quieren presentarse a un concurso público. Este es el caso más habitual de avales técnicos: la entidad de crédito avalista responde en caso de que el cliente incumpla alguna de las obligaciones en los pliegos de concursos o subastas para la ejecución de obras o contratos de suministro.

Uno de los organismos públicos que más solicita estas garantías es la Agencia Tributaria. Tras una inspección, pueden haber un conflicto entre el contribuyente y el Fisco sobre la cuantía total a pagar. Para guardarse las espaldas, Hacienda exige a la compañía inspeccionada que aporte un aval bancario mientras se dilucida el monto final. Otra operación para la que se utiliza con frecuencia el aval bancario es para las compras a proveedores. La empresa adquirente, que quiere garantías de que recibirá el precio pactado cuando entregue la mercancía, exige al proveedor que aporte un aval bancario para el caso de que incumpliera sus obligaciones.

Avalar el alquiler

Una de las modalidades de aval bancario que más se está extendiendo es la que garantiza al propietario de una vivienda el pago del alquiler mensual. El inquilino acude a un banco y deposita la cantidad que le exigen que avale (puede ser el arrendamiento de tres meses). El banco o caja de ahorros, «inmoviliza» esa suma colocándola en un fondo de inversión de bajo riesgo. El aval, que no sustituye a la habitual fianza, constituye una garantía más para el pago del alquiler.

Normalmente, las entidades financieras sólo realizan avales con clientes propios, pero no siempre es así. «Un aval bancario es una operación de riesgo más, así que, si viene un no-cliente, analizaríamos su situación patrimonial, tal y como hacemos con nuestros clientes», comenta Josep Badía, de Banesto.

Los avales bancarios, pese a tener un ritmo de crecimiento menor al del crédito, todavía gozan de buena salud. A diferencia de las letras de cambio, cuyo uso cae cada año, los avales bancarios continúan utilizándose habitualmente, ya sea para frenar una OPA hostil o para asegurar el pago del alquiler.

Hoyinversion.com

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