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Isabel II de Inglaterra se ha convertido en propietaria de un establecimiento de la cadena McDonalds en las proximidades del castillo de Windsor, según revela el tabloide The Sun, que añade que el Crown Estate, organismo que reúne los bienes raíces de la Corona ha invertido 92 millones de libras (116 millones de euros) en un complejo comercial al cual pertenece el mencionado restaurante. Sorprende esta inversión cuando las finanzas reales no parecen pasar por su mejor momento, como se desprende de la reciente notificación de que la familia real británica le cuesta a cada ciudadano residente en el Reino Unido 66 peniques (0,83 euros) al año, un 5% más que el año pasado. Los viajes y la reparación de los palacios reales se llevan la mayor parte de los gastos sufragados por los contribuyentes, que en el último presupuesto se elevaron a 50,5 millones de euros. Las cifras son engañosas, porque no incluyen la importante partida en seguridad para los miembros de la realeza, a cargo de la policía y el ejército. Al presentar los datos contables, los oficiales al servicio de la reina compararon lo que cada súbdito aporta a la familia real con 'dos pintas de leche o bajar una canción al MP3'. Sir Alan Reid, el jefe de finanzas de Isabel II, asegura que las residencias reales necesitan urgentemente 40 millones de euros para reparaciones. Reid pidió un millón de libras (1,26 millones de euros) extra al año para las obras, pero el gobierno no accedió al aumento, con lo que algunos trabajos de redecoración en el palacio de Buckingham están paralizados. Una parte de la mampostería se desprendió hace dos años y a punto estuvo de caer encima del coche de la princesa Ana. Otras obras urgentes son el arreglo de las goteras de la galería de arte de palacio, una pinacoteca con auténticos tesoros y el reemplazamiento de una buena parte de los tejados del castillo de Windsor. También deben cambiarse las anticuadas cañerías, así como revisar la instalación eléctrica y la calefacción.
El Periódico
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