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sábado, 4 de febrero de 2012
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Resumen de Prensa

Café Martínez deja Argentina y vuelve a casa

Como ocurrió con la industria editorial, la introducción del psicoanálisis y de buena parte de la gastronomía local, el gusto por el buen café también llegó de España. Y en el caso de Buenos Aires, uno de sus principales impulsores fue un matrimonio proveniente de Asturias, formado por Atilano Martínez, y Justa Martínez, que hacía mediados de la década de los treinta se lanzó a la aventura de importar y vender café en el centro de la capital de la Plata.

La hoy enseña de Café Martínez está presente en los puntos más importantes de la ciudad, sobre todo en la zona norte que es la más turística, la más rica y la más desarrollada. Pero ya no como un mero despacho de café, sino como una cadena de cafeterías cuya presencia se impone al visitante por sus llamativos locales ubicados en estratégicos puntos de la ciudad.

Desde hace apenas un mes, y como un nostálgico regreso a los orígenes saltando de nuevo el charco, la firma está instalada también en España. Aventura esta vez emprendida por los nietos de los fundadores, Marcelo Salas Martínez y su hermano Mauro.

Destino emblemático

Es concretamente en Murcia, donde el pasado 9 de julio abrió sus puertas el primer Café Martínez de la península, un objetivo largamente acariciado por los hermanos Salas Martínez. “Desde el comienzo de esta aventura, mi hermano Mauro y yo soñábamos con convertirnos en una compañía internacional. Lo que nunca pensamos, ni en nuestras mayores fantasías, era que el primer paso lo daríamos en España, una tierra entrañable para nosotros y nuestra familia, explica Marcelo Salas.

Los hermanos tomaron el control de la empresa en 1994, fecha en la que comenzaron a explorar las posibilidades comerciales que ofrecía el concepto de cafeterías gourmet. Hoy casi 13 años después, Café Martínez ha conseguido convertirse en una próspera compañía que, a través de un sistema de franquicias, cuenta con 32 sucursales en Buenos Aires.

Y con estos mimbres han dado el salto a España. Lo han hecho a través de una sociedad de franquicia con dos expertos en gastronomía de origen argentino y residentes en Murcia desde hace algunos años. “El coste total de esa instalación ha sido de unos 250.000 euros y nuestros dos socios allí se harán cargo de comprar una franquicia y comercializarla en España, donde a tenemos solicitudes desde Madrid y Barcelona”, agrega Salas.

Para los nietos de los fundadores, en las fórmulas de su logro cuentan tanto la calidad del café y de los productos que ofrecen en sus cafeterías, propias y de franquicia, como el servicio y la cuidada selección de los puntos donde están emplazados sus locales, así como su diseño interior y exterior.

La franquicia, clave de éxito

El sistema de franquicias que ha permitido esta expansión de Café Martínez es también un elemento central para entender el éxito. El tomador de la franquicia tiene resueltos, por parte de la firma, todos los problemas vinculados a la apertura de la cafetería, siguiendo un cronograma de actividades desde la firma del contrato hasta el inicio de la actividad.

La franquicia le asegura al tomador la búsqueda de local, el plan de arquitectura y el equipamiento del establecimiento, además de la selección, contratación y capacitación de todo el personal. De esta manera, Café Martínez se garantiza la homogeneidad de su red de sucursales y la calidad de cada una de ellas, mientras que el tomador de la franquicia accede al negocio en condiciones óptimas para ponerlo en marcha.

Menos de tres lustros después del comienzo de esta transformación de la firma familiar en un sistema de franquicias dinámico y moderno, casi 500 personas trabajan en los locales de los nietos de unos asturianos que importaban y vendían los mejores cafés de Buenos Aires.

El Economista

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