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martes, 29 de mayo de 2012
Perfiles

Mercadona, líder en alimentación y estandarte de la familia Roig

Un negocio donde el cliente es el “jefe”, el empleado es “fijo” y el proveedor trabaja en exclusiva para la cadena manteniendo siempre los precios. Esta es la filosofía de negocio que ha sabido construir Juan Roig y que ha llevado a Mercadona a lo más alto del sector de la alimentación español. Con más de 1.000 supermercados, la red de la “cesta verde” se dispone a dar el salto al mercado internacional sin perder un ápice de su espíritu familiar.

Hablar de Mercadona es hablar de un método de gestión empresarial único en el sector de la alimentación, que se sostiene gracias a una filosofía de negocio donde el concepto de “fijo” es fundamental. Así, la cadena ha sido capaz de hacer frente a la dura competencia de las cadenas extranjeras, la reconversión del supermercado en España y las exigencias de una clientela saturada por la oferta, a lo largo de más de 20 años de historia empresarial que además tiene mucho de familiar. Los comienzos de Mercadona se remontan a una pequeña cadena de ocho carnicerías que Francisco Roig, padre de Juan -el fundador de la compañía-, Fernando y Paco, puso en marcha en la década de los ’70, sin sospechar que el modesto negocio familiar se convertiría en el buque insignia del sector de la alimentación en España. El espíritu emprendedor prendió en los tres hermanos a temprana edad y decidieron, ya en 1981, comprar a sus progenitores las carnicerías, que por aquel entonces ya se habían reconvertido en tienda de ultramarinos, en una época en la que el concepto hipermercado comenzaba a popularizarse en una España en plena transición. Pero el sector alimentación no interesaba a Fernando y Paco Roig. De hecho, Fernando, que se ha ganado el apelativo de “Midas”, llegó a la empresa de azulejos Pamesa en 1977 con 30 años, sin saber nada de cerámica convirtiendo la compañía en líder nacional en gres porcelánico, el azulejo más duro, y compite en la elite mundial. Por su parte, Paco tomó un camino bien distinto y se trasladó a Guinea con el objetivo de hacer negocio con el comercio de carne, café, madera y cacao. Al contrario que sus hermanos, Juan Roig se interesó desde el primer momento por el negocio de la alimentación y en 1982 fundaba su primer establecimiento de distribución, una experiencia que pronto dio sus frutos tras aplicar un modelo de gestión basado en la reinversión de los beneficios en la propia cadena. Así, la red de supermercados Mercadona comenzaba a dar sus primeros pasos hacia la cumbre del sector, en unos tiempos en los que las multinacionales comenzaron a cambiar el mapa de la distribución a base de presionar a los fabricantes con el objetivo de comprar barato y reducir el coste en el producto final. ¿El objetivo? Conquistar al cliente. Una máxima que caló hondo en la filosofía empresarial de Juan Roig. La génesis de la filosofía “Mercadona” La supervivencia parecía ligada a la puesta en marcha de todo tipo de publicidad y promociones donde la guerra de precios estaba declarada. Productos vendidos a pérdidas, por debajo del precio de coste… todo valía con tal de atraer a la clientela con ofertas llamativas que se compensaban con el resto de ventas. Ante tal presión, los fabricantes también comenzaron a agruparse formando grandes conglomerados empresariales. Una época en la que el pez grande se comía al pequeño de un solo bocado. La incipiente cadena Mercadona comenzó a sentir pronto los efectos de esta guerra de desgaste y, aunque el volumen de ventas no paraba de crecer, el nivel de facturación caía en picado. En esta situación, todos los grupos españoles miraban a Europa intentando emular las estrategias de los gigantes vecinos, mientras que una cadena de supermercados estadounidense, Wal Mart, marcaba la excepción: basaba su éxito en la estabilidad de precios con su “every day low prices” -cada día precios bajos-. Sin conocer los planes de Wal Mart, Juan Roig reparó en un comentario de uno de los jefes de planta de una tienda Mercadona, como el mismo ha explicado en varias ocasiones: “Uno de nuestros empleados se dio cuenta de que el producto que más se vendía era una cerveza que nunca variaba su precio. Apostamos por esta idea. Luego supimos que Wal Mart lo aplicaba y para que los demás nos creyesen dijimos que nuestra estrategia venía de Estados Unidos”. Aunque el sector sigue creyendo que copió la fórmula, la realidad es que el precio fijo se convirtió en el germen de la filosofía de negocio “Mercadona” que Roig tituló SPB para resumir “Siempre Precios Bajos”. La tarea no fue fácil pero en poco tiempo el fundador de la cadena encontró proveedores fieles que se comprometieron a mantener los precios para muchos años si no había variaciones en las materias primas. Así, el término “fijo” comenzó a cuajar en todos los aspectos del negocio. “Nuestra máximo es que el cliente sea fijo. Para eso el proveedor tiene que ser fijo y el trabajador también”, explica Roig. Corría el año 1993 cuando Juan Roig constituyó la que sería su filosofía de gestión empresarial de cara al futuro, basada en tres objetivos: la atención al cliente, que a partir de eso momento pasaría a ser el verdadero “jefe” de Mercadona; la atención al empleado, que debía contar con las mejores condiciones laborales para consolidar una plantilla estable, satisfecha y comprometida con los objetivos; y, en tercer lugar, la atención a los proveedores, siguiendo el lema “la calidad no tiene que ser más cara”. En este sentido, Mercadona invirtió todos sus esfuerzos en conocer lo que de verdad quería el “jefe”, llegando a la conclusión de que buscaba productos baratos, sin marca, pero con la máxima calidad, y así nacieron algunas marcas propias con Hacendado a la cabeza. El futuro del líder de los supermercados en España Mercadona entró en el nuevo milenio con casi 1.000 establecimientos operativos en el territorio nacional y ha cesado en su afán por continuar creciendo, liderando el sector, pero sin desatender las necesidades del cliente, la plantilla y los proveedores. Las especulaciones han corrido como la pólvora en los últimos años y se ha hablado de ventas, fusiones… sin que ningún proyecto concreto haya llegado a materializarse. Lo que si ha mantenido Juan Roig es su intención de aumentar el número de supermercados en España y, por supuesto, continuar al mando de la cadena que fundó hace ya más de 20 años. “Se impone el sistema de Mercadona y quien dirige es Juan Roig”, ha sentenciado el propio fundador en más de una ocasión, filosofía que al parecer no merma su éxito a juzgar por los análisis de los especialistas en el sector: Deloitte situó a la empresa en 2004 entre los grupos de mayor crecimiento en su ranking mundial, el primero en alimentación. En cuanto a la expansión internacional de Mercadona, es un proyecto que nunca se ha descartado. De hecho, el presidente y propietario de Mercadona se muestra abierto a cualquier fórmula de crecimiento, bien a través de la apertura de tiendas propias de nueva planta, bien a través de la compra de una compañía ya implantada. Entre los países a los que apunta Mercadona se encuentra la vecina Francia, Italia y Marruecos, en primer lugar. Aunque la no pierden de vista que la Unión Europea ha ensanchado mucho sus fronteras y nuevas oportunidades surgen en el horizonte, de manos de los países del Este. El único dato al respecto que ha trascendido es el que ofreció el propio Roig sobre sus proyectos de expansión internacional: el nuevo responsable ejecutivo de esa área tiene sobre la mesa papeles de 156 empresas del sector para estudiarlas al detalle. Al margen de estos grandes proyectos, Juan Roig continúa siendo un hombre familiar, amante de lo sencillo, que se expresa con los íntimos en valenciano y huye del protagonismo público. Prueba de ello son los 10 años que pasó el fundador de Mercadona sin participar en ninguna rueda de prensa como presidente de la cadena. Al mismo tiempo, la red de supermercados no ha conseguido ocupar tanto a Roig como para alejarle de su otra gran pasión: el deporte. Como segundo mayor accionista del Valencia, después de su hermano Paco que llegó a ser presidente del equipo, comparte con su hermano Fernando más de 14.000 acciones a través de cinco sociedades. Sin dejarse cegar por el “deporte rey”, ha relevado también a su hermano Fernando como presidente del club de baloncesto Pamesa Valencia, también creación de los Roig. Pero sin duda, su gran logro cada año son las cifras que arroja Mercadona. En el último año más de 1.000 tiendas operativas en 46 provincias de 15 comunidades autónomas, con una facturación anual de 12.158 millones de euros y una plantilla de 57.000 trabajadores fijos… y contentos. No es casualidad que a nivel social Mercadona se haya convertido en una de las empresas favoritas para desarrollar una carrera profesional: los empleados tienen garantizado que trabajarán en el supermercado más próximo a sus casas, las mujeres disfrutan de un mes más de baja maternal y, en caso de fallecimiento de un trabajador, su pareja recibe una anualidad de sueldo, la cadena le ofrecerá trabajo y los hijos estarán becados en sus estudios. Son medidas que Juan Roig anuncia año tras año y que vienen a sumarse a la jornada continua que hace las delicias de los empleados que eligen entre turno de mañana o turno de tarde. En definitiva, Mercadona ha conseguido situarse como líder y no sólo en el sector de la alimentación, también de cara a la sociedad, gracias a un esquema que le ha permitido pasar en una década de 200 a más de 1.000 supermercados y de 12.000 a 53.600 empleados.

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