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Desde que Simón Barceló Obrador comprara su primer camión en 1931, el proyecto empresarial de la familia balear no ha dejado de crecer hasta convertirse en una de las empresas turísticas más importantes a nivel internacional. Ahora, con la tercera generación al frente de la compañía, el Grupo Barceló celebra su 75º aniversario sin perder un ápice de su espíritu de empresa familiar y enfrentando un gran reto: situarse entre los primeros 20 grupos turísticos del mundo antes de 2010.
El pasado mes de abril, la Casa Real otorgaba el premio “Príncipe Felipe a la Competitividad Empresarial - Gran Empresa” a Simón Pedro Barceló como representante de Barceló Corporación Empresarial. Un galardón que coincide con los 75 años de vida de la multinacional y que reconoce el esfuerzo de la familia Barceló en su afán por levantar el que hoy es un verdadero imperio a nivel mundial en el sector turístico.
Así continúa el proyecto empresarial que emprendió hace tres cuartos de siglo Simón Barceló Obrador (1902-1958), abuelo de los actuales dirigentes de la compañía, al adquirir un autobús por la cantidad de 3.000 pesetas, y que hoy en día ha evolucionado hasta el grupo que controla más de 500 agencias de viaje distribuidas en 23 países, con presencia en Europa, Estados Unidos, Centro y Suramérica.
Remontándonos al principio, no podemos pasar por alto el carácter emprendedor del fundador de Grupo Barceló. Trabajador del campo, barbero en sábados y festivos e incluso correo, fueron algunas de las ocupaciones que desempeñó Simón Barceló Obrador hasta comprar el automóvil que, por 3.000 pesetas de la época, le permitió poner en marcha la primera empresa de la compañía que hoy conocemos.
Con su transporte de una veintena de plazas, donde llevaba todo tipo de mercancías y también pasajeros, Barceló Obrador comenzó a cubrir una ruta entre su pueblo natal, Felanitx, y una población cercana. Por aquellos años conocería a la que sería su mujer hasta su muerte, se casaba y tenía su primer hijo, Gabriel Barceló (1928) -padre de la actual cabeza visible del grupo-.
Pasado el bache que supuso la Guerra Civil, tiempo en el que requisaron todos los vehículos a la empresa, los jóvenes hijos y la mujer de Simón no dudaron en trabajar día y noche para impulsar los proyectos del cabeza de familia. Unos años que significaron los primeros pasos de la gran empresa que hoy es Barceló Viajes pero que también minaron la salud del fundador, que moría en 1958, a los 56 años de edad, después de haber disfrutado de un merecido descanso en su pueblo natal.
El relevo del fundador
Hacía años que el primogénito de Simón Barceló, Gabriel, había tomado las riendas de la empresa, y fue en 1954 cuando abrió sus puertas la primera agencia de viajes en Palma de Mallorca. A partir de este momento, la compañía comenzó a sumar nuevas empresas y proyectos exitosos a su trayectoria, algunos de ellos meros puentes de paso hacia objetivos mayores y otros auténticos símbolos que perduran hasta hoy.
En la década de los ´60 se instituye Viajes Barceló y la empresa se embarca en la actividad hotelera con la apertura del primer hotel del grupo en Mallorca, al que sucederían muchos otros. El más significativo de la época, el hotel “Pueblo”, que se instalaría en Mallorca, Ibiza, Benidorm… y fue la incipiente primera cadena hotelera de Barceló.
Durante los años siguientes, la compañía continuó abriendo nuevas agencias de viaje en el territorio nacional y nuevos hoteles que consolidarían los valores activos del Grupo Barceló incrementando sus beneficios y la experiencia de sus gestores. Así, se preparó el camino para la salida al exterior de los conceptos turísticos y hoteleros de la multinacional.
Habría que esperar a 1987 para su salto internacional a la República Dominicana con el primer Hotel Bávaro pero, desde entonces, las referencias de Grupo Barceló no han hecho sino multiplicarse más allá de nuestras fronteras. Una tendencia que continúa en los últimos años si observamos que, en el marco de una clara política de expansión, la empresa compró el 19,37 por ciento del grupo Globalia -antigua Air Europa-, empresa en la que inicialmente controlaba un 10%.
Asimismo, recientemente Barceló se embarcó en una de las alianzas más importantes del sector turístico español, con la creación, junto a la inmobiliaria Gesinar y Grucycsa (FCC), de Grubarges, una nueva empresa turística que preveía invertir 100.000 millones de pesetas en cuatro años.
La tercera generación toma el mando
Volviendo a la estructura de la cúpula empresarial de Barceló, la tercera generación arranca oficial y estatutariamente en el año 2000, cuando los hermanos Gabriel y Sebastián firman ante notario su testamento y fijan la distribución a partes iguales de todo su patrimonio empresarial entre sus dos familias respectivas.
De acuerdo con la sucesión que pactaron ambas familias, todo el grupo empresarial está hoy en día capitaneado por los dos primos hermanos que llevan el mismo nombre que su abuelo paterno, figurando como responsable de la división Viajes Barceló y consejero delegado Simón Pedro Barceló, hijo de Gabriel, el primogénito del fundador.
A pesar de que es en el primer año del siglo XXI cuando la tercera generación comienza a liderar la multinacional, los sucesores en la gestión contaban con una amplia experiencia en el terreno laboral y, más concretamente, en el Grupo Barceló, donde llevaban trabajando muchos años atrás.
El actual presidente de Grupo Barceló, Simón Pedro Barceló, nació en Palma de Mallorca en 1966 y cursó Derecho en la Universidad de las Islas Baleares, licenciándose en 1989. Casado y con dos hijos, se incorporó en 1993 a Barceló Viajes tras su paso por la política como senador del PP por Mallorca. Contaba con la edad de 27 años.
No en vano Grupo Barceló destaca a nivel internacional por ser una compañía de marcado carácter familiar, donde la responsabilidad se ha sucedido de padres a hijos pero no solo con los lazos consanguíneos como excusa sino porque en algunos casos, como éste en particular, los herederos son además los profesionales más indicados para asumir el papel. En este sentido, Simón Barceló es vicepresidente del Instituto de la Empresa Familiar y participa habitualmente en conferencias y mesas redondas tratando precisamente este tema.
Convencido de que “la responsabilidad en la empresa hay que ir asumiéndola de manera creciente”, también apuesta por una compañía que “debe estar basada en el profesionalismo y no en el personalismo”. En este sentido, siempre ha tenido muy claro que el éxito de los negocios familiares se debe en parte a que unen sentimientos, “pero no debemos permitir que los sentimientos y la búsqueda de acuerdos nos hagan olvidar que los negocios son intereses y requieren decisión”.
Sin duda, la llegada de Simón Pedro Barceló supuso un cambio de estrategia que resultó más que fructífera. La política de inversión disparó el crecimiento del grupo en gestión de hoteles y abrió nuevas vías de negocio. Por una parte, poniendo establecimientos propios en alquiler y, por otra, adoptando la fórmula de la franquicia para crecer como marca.
Presente y futuro de una gran marca
La franquicia Barceló Viajes nace en 1997 como una red de agencias de viaje con el objetivo de acelerar la expansión de la marca por todo el territorio nacional. Una estrategia de crecimiento que ha dado sus frutos y, a día de hoy, la cadena se compone de 150 establecimientos franquiciados y 180 propios.
Entre los grandes retos que ha conseguido la multinacional se encuentra la implantación de su concepto hotelero en EEUU, convirtiéndose en la única cadena española con una importante presencia en tierra americana. Con la adquisición en 2002 de la gestora hotelera Crestline, la compañía puso un pie en este mercado donde tiene más de 52 hoteles.
El siguiente paso fue la creación de un fondo de inversión del sector junto a otros socios institucionales, impulsó su presencia en Norteamérica. Barceló cuenta con el 5 por ciento de la entidad, que ya ha recaudado 500 millones de dólares. El objetivo es invertir en hoteles que la compañía mallorquina gestionará.
Situando al conjunto de empresas que componen el grupo a través de las cifras, Barceló cuenta con más de 120 y casi 400 agencias de viajes. Hablando en euros, sus fondos propios y su volumen de facturación anual se cifran en algo más de 600 millones de euros, mientras que sus ingresos sobrepasan los 1.000 millones y sus beneficios ascienden a unos 110 millones.
Las 6.000 personas que trabajaban para Barceló en 1993 han pasado a ser casi 18.000 y su cadena de hoteles hoy en día cuenta con casi 30.000 habitaciones, distribuidas entre los hoteles que mantiene operativos en Europa, donde cuenta con la mayor parte, América Latina y Caribe, Estados Unidos, Asia y África.
De cara al futuro, la inversión prevista para 2007 asciende a unos 100 millones de euros, destinados principalmente a un proyecto en construcción en la Riviera Maya (México) y a la remodelación o mejora de hoteles ya existentes.
El gran objetivo a largo plazo de Barceló Corporación Empresarial consiste en la puesta en marcha de 200 nuevos hoteles en 2010, unos planes que, de verse cumplidos, situarían a Barceló entre las 20 cadenas hoteleras más importantes del planeta.
En cuanto a la división de agencias turísticas, que por el momento solo tiene presencia en el territorio nacional, la compañía se plantea la apertura de 25 nuevos locales durante este año. Además, la cadena se ha planteado el objetivo de alcanzar una facturación de 600 millones de euros y desarrollar un nuevo concepto de agencia de viaje que intentará implantar en España, como un primer paso para expandir la marca a Portugal.
En los últimos 10 años, Grupo Barceló ha pasado de ser una cadena exclusivamente vacacional y propietaria de sus hoteles a una gestora hotelera tanto para complejos vacacionales como para hoteles de negocios que, probablemente, podría situarse entre las 20 primeras empresas turísticas a nivel mundial en 2010. Un objetivo que Simón Barceló Obrador comenzó gestar hace más de 75 años y que, actualmente, consolida la tercera generación de la familia.
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