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martes, 29 de mayo de 2012
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Lipocero, tarifa plana sin cirugía para un cuerpo 10
lunes, 21 de febrero de 2011 Ir a la ficha de Lipocero

Que el sector de la belleza y el cuidado personal ha sido el más sonado de 2010 es un hecho, y que Lipocero, enseña de fotodepilación y remodelación sin cirugía se ha subido al tren también lo es. En menos de un año la franquicia ha conseguido unas 50 aperturas en su intención por llevar los tratamientos antaño exclusivos, a todo el público que lo desee. Para ello, un cuidado concepto de negocio y unas tarifas al alcance de todos los bolsillos han sido las bases de este proyecto innovador.

Si hace menos de una década alguien hubiera hablado de depilación definitiva o de remodelación corporal sin necesidad de pasar por el quirófano, a la gran mayoría de la población le hubiera sonado a poco menos que a tomadura de pelo. Hoy, el mercado de la estética no solo explota estas vías de negocio sino que lo hace además a precios asequibles. A principios de 2009, José Luis Soto, director general de Lipocero observa el despegue de No+Vello y tiene una idea: “Pronto aparecieron un montón de copias del concepto, pero no había nada relacionado con la lipoeliminación sin cirugía, un campo que era tan importante o más que la fotodepilación”, recuerda. No en vano, según la Encuesta Europea de Salud, más de la mitad de los adultos españoles está por encima del peso considerado normal.

En marzo de aquel año abre el primer centro piloto en Madrid con la filosofía de hacer accesible tratamientos vedados hasta entonces para el gran público: “Sabíamos que la demanda era fuerte, pero realmente eran pocos los que podían pagar 800 o 900 euros por estas sesiones. El objetivo era poner al alcance de todo el mundo tecnologías como la cavitación o la presoterapia, que hasta ese momento eran muy caras, abrir esa puerta y hacerlas accesibles a todo el mundo”. Así pues, durante seis meses, la empresa fue puliendo el centro, ajustando la oferta a la demanda para conformar “un concepto global, sólido y que supiéramos que funcionaba”.

A partir de ahí, el lanzamiento de la franquicia no ha significado que Lipocero se convirtiera en un negocio cerrado. Con la lipoeliminación como core bussines, la enseña ha ido creciendo y diversificando sus servicios, y a la ultracavitación –presión creada mediante ultrasonidos–, la presoterapia –masaje unidireccional– o la terapia subdérmica –drenaje mecanizado– o las plataformas vibratorias, ha ido añadiendo otros, como los tratamientos faciales para combatir arrugas, flacidez o manchas en la cara, o la fotodepilación. “Intentamos abarcar los tres pilares actuales de la estética para fidelizar al cliente y evitar que tenga que acudir a otro especialista para, por ejemplo, depilarse”, explica José Luis Soto. Además, la cadena complementa sus servicios con el asesoramiento nutricional y la venta de productos cosméticos.

Para el primero se apoya en la empresa sevillana Nutrisa, “donde existe una nutricionista para que, si lo necesita la clienta, acuda al centro a explicarle la dieta que más le conviene”. En cuanto al la venta de producto, Lipocero cuenta con la marca Alquimia –“un referente en el sector cosmético”, añade–, aunque está estudiando el lanzamiento de productos más asequibles “para poder vender a un precio más bajo y con la misma filosofía de accesibilidad, tanto para el facial como para el corporal”.

Arranque de año ajetreado

En poco más de un año y cuatro meses, Lipocero ha abierto un total de 42 centros en España, a los que hay que añadir seis más en Portugal y tres nuevos contratos en el mercado luso. El sur y el norte peninsular –ciudades como La Coruña, donde todavía no hay centros– son los objetivos inminentes de esta cadena que afirma que aún hay muchas oportunidades para crecer y lamenta la falta de financiación a la hora de montar un negocio: “Los bancos han cerrado el grifo y eso ha podido frenarnos un poco. Si no hubiera sido por esto, quizá ahora tendríamos 50 centros más abiertos, porque tenemos mucha demanda de emprendedores que nos ven como un negocio de futuro, pero algunos se quedan en el camino por falta de crédito”.

Pero el máster portugués no es la última parada de Lipocero en el exterior, donde ya ha firmado dos nuevas alianzas en Brasil e Italia. “Hoy el mercado brasileño está en el punto de mira de todos en el sector de la estética, y nosotros hemos tenido la suerte de aliarnos con unos inversores muy potentes que desarrollarán nuestra marca allí, donde tenemos previsto abrir el primer centro en febrero”, comenta Soto.

Un ‘techo’ de 200 centros

Consciente de que en un nicho en tal ebullición como se encuentra la estética o se es líder o no se es, José Luis Soto prefiere la velocidad de la expansión, no así las prisas: “Como en todo, si eres el primero y lo haces bien puedes desarrollar rápidamente tu red, tener muchos centros te permite sinergias y llegar a sitios que de otra forma no te podrías permitir. Nuestra previsión es alcanzar algún día los 200 centros en España pero de momento estamos contentos con el ritmo que llevamos, y lo que realmente nos interesa es que la gente nos conozca, que acudan a probar nuestros tratamientos y que salgan satisfechos”.

Volviendo a España, la cadena no tiene previsto conceder máster regionales, si bien otorga exclusividad en provincias pequeñas, una práctica que ya han probado en zonas como Albacete o Castellón.

Servicio y atención, claves del negocio

A la hora de montar el negocio, el fundador de Lipocero tenía claro que su oferta sólo tendría éxito si los resultados eran óptimos. Por ello procuró encontrar la maquinaria adecuada y, más importante, que contara con un buen servicio técnico que se comprometiera a resolver cualquier dificultad que le pudiera surgir al franquiciado. “Optamos por una empresa española con más de 35 años de experiencia, y estamos contentos. La marca tiene cinco o seis sedes en distintas zonas de España por lo que, si surge algún problema en cualquiera de nuestros centros, siempre hay alguna oficina cerca desde la que acudir”.

El personal es otro aspecto clave para la enseña. “No es necesario que tenga una formación específica pues basta con el curso que le impartimos. No obstante aconsejamos que sean esteticién, porque cuentan ya con una formación previa, un trato profesional y ya conocen de qué hablamos cuando llegan al curso. Ahora bien, algunas no tenían esa experiencia previa y lo hacen muy bien, son buenas relaciones públicas y le ponen muchas ganas”, explica el director general. En general, se necesitan dos personas en el centro para cubrir un horario de diez a ocho de la tarde, aunque en épocas fuertes puede reforzarse con algún puesto más, e incluso existen centros que cuentan con hasta cinco empleados.

Soto afirma que la mayoría de los candidatos que les legan “no han tenido que ver profesionalmente con el sector de la estética. Son clientes, personas que les gusta nuestra imagen y nos ven como un buen negocio”. Lipocero cuenta en su red tanto con autoempleados como con inversores, si bien el director general se queda con un perfil idóneo: “Una pareja suele ser la combinación que mejor funciona. Normalmente, ella se encarga de gestionar el centro y él de la parte comercial y de marketing”. Pero si algo tiene claro es que, “ya sea emprendedor o inversor, habrá de estar cerca del negocio y no dejar que las cosas funcionen por sí solas”.

Inversión básica y suplementos

Como sus tarifas planas –35 euros por sesión, con posibilidad de un bono de 10 sesiones por 320 euros–, la inversión de la franquicia también está ajustada al bolsillo de los emprendedores. La central calcula una inversión inicial de 40.000 euros para el paquete básico del negocio –la lipoeliminación–, a los que cabría añadir 9.500 euros más si se escoge la línea de tratamientos faciales, y una cantidad idéntica para la fotodepilación. La central prevé además el cobro de un royalty de funcionamiento de 350 euros mensuales, y una cuota publicitaria de 150 euros al mes.

En cuanto a los locales, Lipocero busca centros a partir de 55 metros cuadrados para instalar un mínimo de tres cabinas, en poblaciones a partir de 50.000 habitantes. Sobre el emplazamiento, la enseña prefiere ubicaciones a pie de calles comerciales, aprovechando la moderación de precios actual: “Lo positivo de la crisis es que hay locales bien ubicados a unos precios que no había hace tres años; es época de ubicarse en zonas buenas y negociar un contrato a largo plazo, como ocurre en Valencia, donde tenemos uno de nuestros centros ubicado en un calle junto a marcas como Bulgari o Hermès”, relata José Luis Soto.

Más allá de las calles, Lipocero también quiere adentrarse en Internet, donde se cuecen muchas de las sugerencias y la fama de una marca estética: “Queremos estar en las redes sociales a diario para contestar las dudas, los rumores infundados y, por supuesto, para escuchar y mejorar lo que sea mejorable”, comenta Soto, que remata: “La crítica es buena, y si es real, trabajaremos para buscar la mejor solución”.

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Comentarios

SONIA MARTÍN
26/02/2011 20:22:27
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Me gustaría concertar una entrevista con ustedes con el fin de conocer su concepto de empresa en profundidad.

Sin otro particular y en espera de sus noticias, reciban un cordial saludo,

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