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Conversaciones con 4 franquiciados en busca de autoempleo
lunes, 19 de abril de 2010
Gracias a la franquicia parece más sencillo que nunca convertirte “en tu propio jefe” y descubrir una inadvertida vocación emprendedora. Hablamos con cuatro franquiciados de diferentes enseñas, que en su día buscaron franquicias de autoempleo, para que nos expliquen, desde su propia experiencia, su transformación a empresarios con sus dificultades y ventajas.
No le arredró a este emprendedor ser el primer franquiciado de una cadena de carnes a la brasa que por entonces contaba con dos locales en Toledo y muchas ganas. “Yo trabajo en hostelería desde los 16 años, lo compaginé con mis estudios y luego como empleado en varias empresas punteras, pero ya estaba cansado de ganar dinero para los demás”, reconoce no sin sorna Roberto Tejeros, que dejó atrás sus empleos en multinacionales como Telepizza o Autogrill –una “locura”, como le advirtieron sus padres–y apostó por el proyecto de la cadena toledana “porque no quería que, pasados los años, me quedase la espina de no haberlo hecho. Tenía que intentarlo y así vería si me estaba equivocando”. De este modo comenzó a sondear entre varias franquicias de autoempleo, buscando una solución en vías de su propio desarrollo profesional.
Claro que de aquello han pasado ya cerca de ocho años, a los que habría que añadir dos más que transcurrieron mientras estudiaba la propuesta –su primera opción era McDonald’s– y encontraba el local adecuado. “Estuvimos cerca de abrir en Getafe, en el centro Nassica, pero no nos gustaron algunos términos del contrato y finalmente vimos un local en la calle Génova, al que pudimos hacer un estudio rápido, y conseguir un alquiler aceptable, tras unas negociaciones muy duras”. Y es que, en aquella época, si no te plegabas a las condiciones del propietario había cola detrás esperando darle el sí, pero aquel local tenía un valor añadido: “Al estar frente a la Audiencia Nacional y a unos pasos de la sede del PP, todos los días salimos en la tele”, bromea Roberto.
La experiencia hizo que desde el principio, este empresario tuviera claro lo que se le venía encima: “Para dedicarte a la hostelería hay que conocerla, salvo que puedas pagar a un buen gerente que se encargue de todo. En mi caso, ese papel lo asumí yo, tenía claro que lo mío era autoempleo total, y eso me ha pasado factura a nivel personal”, confiesa. Lo que no ha perdido ha sido su sueño de niño, “que no era abrir un restaurante, sino retirarme a un pueblo perdido y montar un hotel rural, y éste me parece un buen medio para llegar a hacerlo realidad”. De momento Roberto asegura ver cada día más cerca su sueño.
Beatriz González, franquiciada de Du pareil… au même (Salamanca)
Nunca hubiera pensado esta estudiante de Empresariales que con sólo 25 años iba a tomar las riendas de su propio negocio, como franquiciada de la red de moda infantil Du pareil… au même (DPAM). “No estaba previsto, simplemente estaba terminando mi carrera y no tenía expectativas. Incluso en mi familia tenemos un negocio y no se me pasaba por la cabeza dedicarme a él”, confiesa. Sin embargo, todo lo cambiaría un viaje para acompañar a la que más tarde se convertiría en su socia: “Ella tiene dos hijos, y de vez en cuando íbamos a comprar en la tienda que DPAM tiene en Valladolid. El caso es que nos gustó, vimos que la marca tenía potencial porque en Salamanca no había ese tipo de ropa, y contactamos con la central. Cuando el director general nos explicó todos los detalles, nos gustó todavía más”, recuerda Beatriz.
Los deberes labores y familiares de su socia dejaron la gestión del negocio en sus manos, una labor que asumió con gusto si bien “en un principio creí que lo podría compaginar mucho más, pero enseguida me di cuenta de que no. Ahora sé que los dos o tres primeros años tienes que cen trarte en el negocio y olvidarte de todo, hasta de las vacaciones”.
Hoy, casi dos años y medio desde la apertura –“en los que, sumados todos los días libres, no creo que haya tenido un mes completo”–, esta franquiciada aún pelea con las últimas asignaturas de la carrera –de hecho, la entrevista se realiza en plena época de exámenes– y ya piensa en proyectos futuros. Cuando amaine la crisis, claro.
Marcelo Telenchana, franquiciado de Mister Minit (Alcalá de Henares)
Llegó a Madrid en 1998 y su primer empleo se lo dio el Javi de Verano Azul en una zapatería. Sin saberlo, lo que este ecuatoriano de 33 años allí aprendería sería decisivo a la hora de buscar su oportunidad como empresario. Tras cinco años como empleado en un Vips, donde llegó a encargado, la venida de su esposa y su hija le convencieron de la necesidad de buscar un horario más compatible con la familia, “pues trabajaba de tres de la tarde a tres de la mañana, librando sólo lunes o martes, lo que comenzaba a dañar mi relación”. Un amigo –y un anuncio en prensa– le encaminó hacia Mister Minit, “que yo conocía de ver en todos los centros comerciales”, y de un día para otro pasó a trabajar para la cadena: “Yo sabía poner unas tapas de zapatos, controlaba todo eso y casi estaba más avanzado, pues ellos, aunque ya hacían llaves, sellos de caucho, matrículas… estaban comenzando con esto”. Cuatro años más tarde, Marcelo controlaba la gestión del negocio –pasó por varios locales– y la central le seguía de cerca: “Puede decirse que me tenían en consideración [le concedieron un permiso de 45 días para organizar su boda religiosa en Ecuador], imagino que porque trabajaba bien y bastante”.
Las cosas le iban rodando a este infatigable emprendedor, de forma que comenzó a plantearse seriamente su andadura empresarial. “Pensé en montar un negocio propio como Mister Minit, pero los centros comerciales no te dan cancha; luego un locutorio, pero se necesitaba bastante capital y los bancos no estaban por la labor”, recuerda.
Por entonces comenzaron los rumores de que Mister Minit iba a conceder franquicias: aguzó el oído y un día su encargado le comentó la posibilidad, que desde luego no desaprovechó. “Sé que nos lo comentaron sólo a unos cuantos trabajadores. Pasé la entrevista y, aunque en principio me propusieron la tienda de Getafe, que yo ya conocía, finalmente el encargado me sugirió otra en Alcalá de Henares, diciéndome que me iría mejor”. Desde que se hizo cargo del local de la ciudad complutense, este franquiciado ha facturado cada mes algo más que el anterior y ya aguarda en la lista de espera a que la central abra a la franquicia un nuevo lote de establecimientos.
Ángela Merino, franquiciada de Portaldetuciudad.com (Majadahonda)
Pasé 20 años en Canarias, donde he sido fundadora junto con otros socios de una agencia de comunicación. No obstante, no me consideraba empresaria. Aquello tenía más que ver con la intención de crear mi propio puesto de trabajo”, relata esta franquiciada de Portaldetuciudad.com, que hace cuatro años regresó a Madrid y tuvo que replantearse su futuro profesional.
Buscar un empleo por cuenta ajena o poner en marcha un confidencial digital fueron algunas de las primeras opciones, si bien “nunca dejé de tener actividad, seguimos con lo de Canarias pero minimizando muchos servicios, hasta que la llegada de la crisis nos afectó y me volqué en montar algo en Madrid, que tuviera cierta garantías de éxito”.
Como quiera que uno de los antiguos clientes de Ángela operaba en franquicia y ella seguía recibiendo noticias del sector, un día le llegó la newsletter de una web especializada que incluía información de Portaldetuciudad.
“Llamó mi atención porque estaba relacionado con mi formación y encajaba en lo que andaba buscando”, comenta. Ello no era otra cosa que poder compaginar su labor con su vida familiar (tiene dos hijos pequeños), por lo que el negocio tenía que localizarse en Majadahonda, su lugar de residencia, a la que luego sumaría las localidades colindantes de Boadilla y Las Rozas. Que el proyecto se relacionase con la Red era otro de sus requisitos, “ya que el futuro es on line, y cuando la gente quiere o busca algo acude a Internet, un medio que yo aprendí de manera autodidacta, pegándome con el ordenador, porque siempre tuve inquietud por estar al día de todos los adelantos”, confiesa. Tras seis meses en liza desde su propio despacho, Ángela ultima la apertura de una pequeña oficina en el casco de Majadahonda “que será el punto de reunión con los comerciales, y desde el que estaré como máximo a uno o dos kilómetros de casa”.
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Comentarios
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Crees que podríamos sacar lo de pablo yo veo interesante hacerlo publico hablamos