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Centros infantiles: Al salvo de los vaivenes económicos
viernes, 27 de marzo de 2009

Los centros de educación infantil se han convertido en un negocio necesario para la sociedad actual en el que las franquicias han encontrado su hueco proporcionando valores diferenciales y sus propios proyectos educativos. La exigencia de los padres, el boom de natalidad y la falta de plazas públicas han permitido al sector sortear la crisis y mantenerlo apartado de los vaivenes de los ciclos económicos.

El cuidado que recibe un niño en sus primeros meses de vida juega un papel importante en su formación y socialización. Un signo más de nuestro tiempo es que esta labor, cada día, recae menos en el entorno familiar que se ve forzado a delegar esta responsabilidad en la variada gama de profesionales que se dedican a cuidar niños. Y es aquí donde la franquicia ha encontrado uno de los nichos de negocio más rentables, presentando varios modelos de negocio con elementos diferenciadores.

Estas cadenas han experimentado un boom a partir del aumento de natalidad producido en el país, unido a la falta de plazas públicas. Factor que ha sido utilizado como moneda de cambio de votos por muchos partidos políticos. Aún así y a pesar de las medidas tomadas por distintas administraciones, la oferta privada se ha convertido en un servicio imprescindible para la sociedad del que han sabido aprovecharse las cadenas.

Aunque estas redes han sabido buscar en la especialización su valor añadido. Como asegura la directora general de Hamelin, Purificación Sas, “las administraciones están haciendo un esfuerzo considerable pero ofrecemos productos diferenciados”. Sin ir más lejos, su enseña presenta un sistema educativo apoyado en una concepción vitalista de los centros, la inmersión lingüística a varios idiomas desde los 0 años y la aplicación de programas de inteligencia emocional.

Este tipo de negocios responde, además, a una fuerte vocación del emprendedor, que debe tener un grado de responsabilidad máxima debido a que en sus manos está el cuidado de los más pequeños. Es por lo que, en líneas generales estas cadenas basan su estrategia de crecimiento en una exigente selección de la calidad del franquiciado y en la formación de éste. “No tenemos plan de expansión, ni nos preocupa, sólo queremos niños felices”, asegura la directora de Hamelin, enseña con una inversión inicial de 180.000 euros y que cuenta con nueve centros infantiles.

Uno de los hándicaps con los que se encuentran estas cadenas a la hora de la expansión son las características de los locales. En cada Comunidad Autónoma la regulación contempla unas determinadas instalaciones, generalmente amplias para que los pequeños puedan desarrollar sus actividades. En el caso de las cadenas esta medida suele rondar los 200 metros cuadrados o más con un patio exterior. Pero la bajada de los alquileres y del precio de los locales provocados por la actual coyuntura económica está ofreciendo nuevas oportunidades a los emprendedores interesados en el sector.

Y es que, las instalaciones son un elemento clave para este sector. Así se posiciona Carlos Arroyo Hernández, uno de los socios fundadores de Pequelandia: “Una de nuestras máximas es proporcionar siempre la mejor calidad, en instalaciones y servicios, para que cada escuela que se inaugure se convierta en referencia de la zona”.

Además, estas cadenas han sabido adaptarse a las condiciones de los franquiciados, con formatos de negocio diferentes, y a la vez se han adaptado a las condiciones de los usuarios buscando ubicaciones estratégicas. La Escuela Infantil Patín ofrece la posibilidad de una franquicia directa, una reconversión de un negocio ya existente o la especialización en atender a grandes empresas o grupos de pequeñas en torno a un parque empresarial o polígono industrial. La inversión inicial para esta enseña es de 70.000 euros y ya cuenta con 9 franquicias y un establecimiento propio.

La incorporación de la mujer en el mercado laboral, junto con la importancia que dan los padres a la educación de sus hijos son dos ventajas con las que cuenta este sector a la hora de sortear la crisis. Los centros infantiles se encuentran así en pleno crecimiento independientemente del ciclo económico en que se encuentren. Así lo confirma Esteban Aguilar, director de la cadena Nemomarlin, “nuestras escuelas son un buen negocio tanto por la rentabilidad como por el sector, en pleno crecimiento, ya que es una necesidad básica de los padres, el cuidado y educación de sus hijos”.

La franquicia ofrece la presencia de otras cadenas de franquicia como Es-Cool, que nace de la mano de Multiaventura y apuesta por la imaginación, la investigación y el aprendizaje a través del juego. Su inversión es de 95.000 euros y en España cuenta con tres centros.

Estas cadenas surgen con un propio proyecto educativo, como Trastes, con profesionales cualificados al frente (con una inversión es de 76.600 euros y tres centros de la cadena) o Chiqui Tin, que además incorpora en sus centros una ludoteca y un parque de ocio infantil (450.000 euros y 39 centros infantiles).

Con estas premisas, garantizar la atención especializada y un espacio controlado en el que los pequeños puedan dar sus primeros pasos sin correr riesgos se ha convertido en un nicho de negocio donde las franquicias han sabido hacerse un hueco importante a través de sus modelos de empresa y sus valores diferenciados.

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