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Un 98,6% de los hogares españoles consume alimentos congelados. |
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La economía y el ahorro se miran con lupa en los tiempos que corren. Y en el caso de las compras que realizamos en concepto de alimentación es más importante aún. Además, el tiempo que tenemos para realizar estas compras es cada vez menor, por lo que se recurre a productos como los congelados. Estas razones hacen que las franquicias especializadas en la comercialización de estos alimentos tengan un mayor auge actualmente, como es el caso de La Banquisa, que afronta la situación económica con un incremento en su volumen de ventas.
Los hábitos que tenemos las personas hoy en día han popularizado el consumo de los productos congelados, ya que cada vez son más los compradores que carecen de tiempo para ir al mercado todos los días para comprar productos frescos, por lo que optan por adquirir los alimentos periódicamente según sus posibilidades. Además, el poco tiempo del que disponemos para ello, y los recortes en gastos a causa de la situación económica, engordan el consumo de este tipo de alimentos.
Esta situación beneficia a redes de franquicias como La Banquisa, cadena de establecimientos especializados en alimentos congelados, que no solo se enfrenta a la crisis con ánimo, sino que es capaz de plantarle cara. A pesar de la desaceleración generalizada en el marco empresarial español, esta enseña incrementa su volumen de ventas durante el primer semestre de 2008 con una media que supera el 10%.
Es evidente que el consumo de diferentes tipos de alimentos congelados se presenta hoy en día como una buena solución. Además, aunque normalmente se asume que los alimentos frescos son de mayor calidad, en tanto que conservan mejor sus características originales, los congelados mantienen unos estándares de calidad adecuados y aceptados.
Los consumidores saben que los congelados que compran pueden conservarse durante bastante tiempo en sus neveras, lo cual es un valor añadido cada vez más importante por la comodidad que representa mantener comida en casa y que permanezca en óptimas condiciones durante mucho tiempo para cuando sea necesaria.
Según un estudio coordinado por la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC), en nuestro país se consume, por hogares, una media de 47 kilogramos de alimentos congelados al año, lo que representa un consumo per cápita anual de 17,2 kilogramos y un 6% de nuestra compra. Por comunidades autónomas, se encuentran a la cabeza del consumo de este tipo de alimentos, Andalucía, con 53 kilogramos al año por hogar, Castilla-La Mancha con 50,4 kilogramos por año y Cataluña, 50,1 kilogramos al año, mientras que se consumen en menor medida en País Vasco, 34,7 kilos al año, Asturias, 36,8 kilogramos por año y La Rioja 37,8 kilos por año.
“Un 98,6% de los hogares españoles consume alimentos congelados y los incluye en el menú una media de 2 veces a la semana. El gasto del pasado año asciende a más de 3.500 millones de euros en alimentos congelados, un 4% más que el año anterior. Las cifras del mercado unidas a un concepto suficientemente probado, nos permite asegurar la rentabilidad del negocio” señala el director general de La Banquisa, Miguel Ángel Guerrero.
Además, existen diversas ventajas, como la comodidad a la hora de comprar estos productos. Espaciar sus compras y guardar comestibles en buenas condiciones en su hogar durante mucho tiempo es un factor fundamental cuando tenemos poco tiempo que dedicarle a la compra. La existencia del microondas, capaz de descongelar cualquier producto en pocos minutos, ha contribuido también al aumento del consumo de estos alimentos. Asimismo, los alimentos congelados son más baratos que los frescos; y tienen una mayor facilidad a la hora de preparar los platos, ya que los congelados no tienen desperdicios y están preparados para que se cocinen directamente sin limpiarlos.
Sin embargo, siempre ha estado presente la cuestión de si los productos congelados conserven las características de los alimentos. Los expertos afirman que si se hace correctamente, se encuentran bajo los estándares adecuados y se emplean productos de calidad, los congelados no tienen que perder su aporte vitamínico.
Las bases del éxito de La Banquisa se asientan principalmente en el hecho de que sus productos son de fabricación propia, lo que garantiza una seguridad frente a la degradación biológica natural del alimento, manteniendo durante todo el proceso su valor nutritivo. Las salas de elaboración están dotadas de la última tecnología y son sometidas a los mayores niveles de seguridad e higiene.
Si a esto le sumamos, la frescura del producto manteniendo la cadena de frío, desde la captura hasta su exposición en tienda, su bajo coste, la no estacionalidad y la comodidad tanto a la hora de comprarlo como de prepararlo, entendemos el éxito que mantiene la cadena desde hace más de 40 años.
La compañía, que cuenta con 11 establecimientos, desde primeros de año busca asociados que quieran labrarse un futuro en el mundo de la alimentación, tengan afinidad por el sector y gestionen su establecimiento con la misma exigencia que La Banquisa cuida su cadena.
La inversión total para ser franquiciado de esta enseña es de 46.000 euros, que incluye un canon de entrada de 8.000 euros. Además, el asociado deberá hacer frente a un royalty del 2% de la facturación y a un canon de publicidad de 150 euros/mes. El contrato se establece por un periodo de 5 años renovables y si el franquiciado lo necesita se le ayuda en la financiación.
Los planes de expansión que la compañía se ha marcado son los de abrir 50 tiendas en cinco años. No obstante, el ritmo de aperturas se pretende hacer de forma consolidada y segura. “Es decir, el ritmo de aperturas va a ser el que permita ir absorbiendo la central tanto por los problemas de logística como de fabricación del producto se requiera. Además, se quiere ser muy exigente en la selección tanto del perfil del emprendedor como del local”, explica Guerrero.
Existen otras redes de franquicias especializadas en la comercialización de productos congelados, como Congelats Flor de Neu. La venta de productos congelados es un mercado emergente que se encuentra en constante desarrollo, según esta franquicia, que cuenta actualmente con ocho tiendas repartidas entre Barcelona, Badalona y L’Hospitalet de Llobregat. El objetivo principal de esta enseña es centrarse en su proyecto de expansión, pausado y constante, consolidando el posicionamiento privilegiado del que goza tanto a nivel de la clientela como de sus proveedores. Para abrir un establecimiento de esta franquicia es necesaria una inversión total de 120.000 euros.
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