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| Cuando una empresa no puede hacer frente a aumentos de salario existen otras soluciones alternativas. |
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En situaciones de recesión económica, muchos propietarios de pequeñas empresas o franquicias no saben cómo enfrentarse a los aumentos de salario que piden los empleados, sobre todo, cuando no pueden encarar esos gastos. En estos casos acudir a otro tipo de motivaciones como promociones, regalos o aumento de vacaciones pueden ser algunas de los recursos para equilibrar los intereses de ambas partes.
Uno de los problemas a los que tienen que someterse los propietarios de las empresas es a los aumentos de sueldo de sus empleados. En el caso de que se no se pueda hacer frente a este tipo de incremento en el gasto, cuando se es consciente de que el empleado se lo merece, es necesario recurrir a otro tipo de estrategias sustitutivas para no desmotivar a los trabajadores o perderlos. Los directivos de las empresas y los encargados de una franquicia deben ser conscientes del valor que un buen empleado supone para un negocio. Por eso, la negación rotunda a una petición de este tipo no suele ofrecer los mejores resultados para el desarrollo del negocio. Lo importante, en estos casos, es conocer los problemas que pueden suceder al personal y también, hacerles saber que están valorados. La mayoría de las empresas franquiciadas son pequeñas o medianas empresas que no pueden hacerse cargo de determinados gastos imprevistos. En un primer momento, explicar a la plantilla la situación por la que atraviesa la empresa, haciéndoles conscientes de que son merecedores de ese aumento de sueldo, pude ser el comienzo de la solución. En estos casos, la negociación con el empleado es una buena fórmula para llegar al empleado. Establecer un diálogo con entre el empleado y el director en el que surjan otro tipo de prestaciones que le harían al primero mejorar la situación laboral sin recurrir a ese aumento es un paso esencial para llegar al interés común. Una de las ideas que mejorarían la situación del empleado puede ser el ofrecimiento de unos días de vacaciones extra o permitir la entrada más tarde o la salida más temprana del personal. Los empleados verán en este método un esfuerzo que realiza la empresa para mantener a sus trabajadores contentos y una manera de hacerlos sentir valorados. Aunque este tipo de estrategias no son válidas para algunos empleados que lo que en realidad necesitan, no es tanto mejorar sus condiciones laborales como dinero en efectivo para sus necesidades personales. En estos casos, encontramos otro tipo de recursos como ofrecerles promociones con los propios servicios de la empresa. También hacerles partícipes de los descuentos por telefonía de los que disfruta el negocio, proporcionándoles un teléfono de empresa puede suponer una ventaja a la hora de ahorrar en otros gastos del trabajador que repercuta en su economía a final de mes. Si ninguna de las soluciones anteriormente expuestas es posible, hay que hacer entender al trabajador que recibirá el aumento una vez que las empresas puedan hacer frente a ese gasto. Teniendo en cuenta de que esas promesas deben ser cumplidas en el momento en el que al negocio le vaya mejor. Hay que ser consciente de que la pérdida de un buen empleado a causa del salario puede costar más que la cifra que pide como aumento, ya que puede repercutir en la pérdida de productividad (a lo que hay que añadir la experiencia), en el coste para la contratación de una agencia que seleccione al nuevo integrante de la empresa (o en el coste que supondrá para la compañía el tiempo empleado en ello) e incluso, hay posibilidades de que tengamos que ofrecer mayor sueldo al empleado sustituto si queremos contratar a un profesional con el mismo talento.
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