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| Las franquicias de sidrerías emergen como establecimientos de restauración de gran éxito en lugares menos socializados con el producto. |
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Las franquicias dedicadas de sidrerías emergen como restaurantes especializados cada vez de mayor éxito. La prueba está en la cantidad de producción de sidra que en las zonas de origen como Asturias o Vizcaya es cada vez mayor debido al crecimiento del consumo.
Eran un centro de convivencia social y mercantil. Ahora las sidrerías también destacan como establecimientos de restauración de calidad en la que se puede apreciar la buena carne asada en brasas regada con la sidra del año. Se han convertido en una referencia de hostelería para los clientes y ese marco de evolución ha llegado hasta convertir a las sidrerías en una nueva y atractiva fórmula comercial que se desarrolla bajo la fórmula de la franquicia.
Es importante el surgimiento que este tipo de restauración y hostelería está teniendo en otros puntos del país donde el consumo de sidra no está tan socializado como Asturias y País Vasco, lugares donde surgen los primeros establecimientos de este tipo debido a ser la zona en la que se concentra su mayor producción. Esta exportación de los establecimientos a supuesto que en el resto de las zonas nacionales los empresarios cuenten con la ventaja de encontrar un mercado con escasa competencia y con un amplio número de potenciales clientes que buscan una forma de restaurante diferente.
Además de la sidra, estos restaurantes destacan por su oferta de comida, con una carta dedicada a productos y elaboraciones típicos y tradicionales de la zona de producción de la sidra, generalmente una alta calidad.
La implantación de franquicias en este sector es lenta debido a lo novedoso de la propuesta y a las exigencias que las franquicias requieren a los futuros franquiciados. La especialización dentro del sector obliga a que la expansión de las franquicias que ya funcionan bajo este sistema sea muy tímida pero, a la vez, segura.
Uno de los indicadores de la bonanza de este sector tan especializado dentro del mundo de la franquicia es la producción de sidra, que de año en año aumenta debido, principalmente, al mayor consumo urbano.
La producción de sidra con denominación de origen de Asturias afrontó su tercera campaña con un destacado incremento de la producción. Hasta julio de 2007 ha elaborado un 35 por ciento más que en 2006. Hasta esa fecha, el Consejo Regulador de la Denominación Sidra de Asturias había entregado 500.000 contraetiquetas, frente a las 513.000 solicitadas por los lagareros en todo el año anterior.
Del mismo modo, el consumo también aumenta en Vizcaya a un ritmo lento, pero suficiente para que las bodegas hayan decidido incrementar su producción. Los frutos de la última cosecha superaron los 300.000 litros, una cifra que la convierte en la mayor de los últimos años.
La cantidad de sidra producida viene marcada por el consumo. En este sector los hábitos son bastante estables, el tipo de cliente es gente joven, y sobre todo, de entornos urbanos. El consumo es diferente según la zona. Por ejemplo, en la zona del País Vasco desde finales de enero a mediados de marzo, numerosas sidrerías (bodegas de sidra) abren sus puertas para quienes gusten de probar la sidra del año, antes de su embotellamiento, aunque el verano también destaca como uno de los momentos en los que más se consume. El hecho de “ir a la sidrería” se ha convertido en un rito (rito del txot) que, año tras año, es seguido por multitud de personas. Ciertamente, el ambiente festivo y la cata de la sidra que se escancia directamente del barril.
El modelo de consumo cambia en Asturias, allí su principal consumo se da durante los meses estivales, aunque el resto del año es bastante regular. Aquí se sirve de la botella, haciendo caer el chorro de la contra el lateral del vaso de manera que al impactar con el mismo se oxigene .
Pioneras en franquicias
Una de las franquicias de sidrerías asturianas que destaca por su pronta implantación de la cadena es 1.000 Manzanas. Esta enseña opera bajo una sola denominación, ofreciendo en cada uno de sus establecimientos la misma imagen, oferta de productos y niveles de calidad. 1000 Manzanas, La Sidrería Asturiana, es una marca registrada perteneciente a Logística de Productos Asturianos, S.L., sociedad propietaria de la franquicia y que está participada por Sidra Cortina, que aporta su experiencia en el mundo de la sidra, además de su experiencia al frente de negocios hosteleros. Por otro lado está Grupo Estrategias, que aporta su experiencia en el mundo de las franquicias, el marketing y la comunicación.
Esta firma prevé una expansión controlada de la cadena de sidrerías asturianas. Desde el primer momento se descartó una implantación masiva de restaurantes y se ha optado por un crecimiento escalonado y sin prisas que otorgue a la enseña solidez y rigor. Requiere una inversión de 200.000 euros, con un canon de entrada de 15.000 y cuenta con un establecimiento.
En Zaragoza surge la cadena Sidrerías Begiris representando la clásica sidrería vasca, donde su oferta aporta a la tradicional sidra, la carne de buey hecha a la brasa. La experiencia en sus locales propios es lo que les ha impulsado a expandir el concepto a nivel nacional. La inversión es de 150.000 euros con un canon de entrada de 10.000 euros y cuenta con tres establecimientos propios.
Begiris comenzó su andadura en 2005, hasta que el año pasado decidió convertirse en franquicia. Su estrategia de expansión es también controlada, de modo que prefieren un crecimiento más lento pero estable de su franquicia.
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