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| El self-service triunfa entre los consumidores |
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Los beneficios del autoservicio para un negocio son obvios. Menos gastos, menos personal y, por tanto, más beneficios. En España, la mayoría de las cadenas de franquicias que trabajan bajo este concepto son lavanderías, videocajeros o cadenas de comida rápida. Sin embargo, en Estados Unidos hay empresas que ofrecen al cliente hasta servicios de software a través del self-service. El consumidor agradece los establecimientos que ofrecen estas facilidades, ya que simplifican todo el proceso de venta y la interacción con el empleado.
Cada vez son más las franquicias que apuestan por el self-service. Desde lavanderías y autolavados para vehículos, hasta restaurantes de comida rápida, videocajeros y firmas de moda que han desarrollado tiendas online.
Los beneficios del autoservicio son obvios. El gasto en infraestructura es menor, no es necesario contratar tanto personal y las ventas aumentan en comercios que llegan a permanecer abiertos hasta 24 diarias. Tal y como afirma Jeff Stibel, jefe ejecutivo de una innovadora empresa norteamericana que ofrece servicios de software self-service, “la inversión realizada en este tipo de negocios merece la pena, porque te ahorras millones de dólares”. Esta compañía, Website Pros, permite a sus clientes desde solucionar cualquier problema que pueda darse en las webs de sus empresas por vía online, sin ni siquiera coger un teléfono, hasta adquirir servicios de cartografía y conseguir soportes para vídeos. Actualmente, da servicio a más de 250.000 clientes de pago.
Visto los resultados que ha obtenido Website Pros, este empresario recomienda los negocios self-service para todo tipo de negocios. “Los propietarios de pequeñas empresas tienen que encontrar la manera de hacer las cosas mejor y más rápido por menos dinero, así que las herramientas de auto-servicio son una buena herramienta para comenzar”.
Franquicias que saben explotar el self-service
Muchas cadenas de franquicias se han decantado por el auto-servicio. Además de la facilidad que otorga a la hora de abrir un negocio por la reducción de gastos y de personal, simplifica todo el proceso de interacción con el cliente. Esto es algo muy valorado por los consumidores en la actualidad, que ven cómo tienen que repartir su tiempo entre el trabajo, el ocio y el hogar y agradecen simplificar sus compras o ahorrarse los esfuerzos de venta de los empleados.
Uno de los sectores que ha sabido sacar más provecho al self-service es el de la limpieza. Hasta hace unos años, las lavanderías eran un concepto de negocio muy americano, pero ya está presente a través de varias cadenas de franquicias en España.
El concepto de negocio de Ondablu, por ejemplo, se basa en la oferta al público de lavadoras y secadoras de distintas capacidades, 365 días al año desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche. Todo ello, claro está, en forma de self service y con costes muy asequibles. Para abrir una de sus franquicias tan sólo se necesita un local de 50 metros cuadrados. Eso sí, la inversión asciende a 50.000 euros.
De forma muy similar trabaja Wash’n Dry. Esta enseña ofrece al emprendedor dos tipos distintos de negocio, el tradicional, con el apoyo al cliente por parte de los empleados, y el self-service. En este último caso, la inversión es tan sólo de 30.000 euros para un local de 50 metros cuadrados.
Otros negocios que han sabido sacar partido al autoservicio son los videoclubes. A su oferta tradicional han añadido cajeros que permiten al cliente alquilar la película o el videojuego deseado sin necesidad de esperar colas y a cualquier hora del día. A pesar de la crisis por la que pasan este tipo de comercios por culpa de la piratería, han encontrado un filón que ha hecho que se recuperen sus ventas. Algunas franquicias que ofrecen este tipo de servicio son Videocaixa y Bluster Vídeo.
Por último, muchos restaurantes han añadido el autoservicio a sus establecimientos para que los clientes, sobre todo al mediodía, no tuvieran que perder demasiado tiempo en esperar a que los camareros le puedan servir. La conocida franquicia de cocina mediterránea, TapasBar, por ejemplo, ha implantado una nueva línea de restaurantes 'free flow'. Esta nueva versión es una variante del autoservicio, con la peculiaridad de que las unidades de restauración y servicio están separadas en islas independientes: el comensal puede elegir indistintamente el producto que va a consumir, pasando de zona en zona, sin ser guiado ni conducido. El equipamiento es el mismo que en el self-service.
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