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Los mercados tradicionales de Madrid han abierto las puertas a la gran distribución para atraer a su clientela |
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Los planes para adaptar los mercados municipales a la demanda actual han encontrado un nuevo aliado: los grandes distribuidores. Paradójicamente, incorporar un ‘super’ en estos centros de comercio parece la solución para reactivar su atractivo de cara al consumidor. Madrid, con una inversión de 50 millones de euros en 2007, ha sido la primera comunidad autónoma en considerar la alternativa, que permitirá a los grandes de la distribución afincarse en su histórico ‘objeto de deseo’: el centro urbano.
Las grandes superficies tendrán a partir de ahora la oportunidad de ubicarse en uno de los emplazamientos más codiciados del sector comercio: el centro de las grandes ciudades. A modo de ‘operación rescate’, los ‘super’ e ‘hiper’ de los grandes de la distribución abrirán sus puertas en los antiguos mercados municipales, como una solución al ostracismo a que habían quedado relegados.
Potenciar el atractivo de los mercados a través de la incorporación de las grandes marcas comerciales es la nueva estrategia del “Plan de Modernización de Mercados de Madrid”, un proyecto que incluye un lavado de cara de estas instalaciones -que bien merecen formar parte del patrimonio histórico de la capital- y otras propuestas para revitalizar la competitividad de sus comercios.
Vigente desde 2004, el plan madrileño para ‘rescatar’ al mercado municipal ha dejado a su paso modernizaciones, obras y alguna que otra demolición, que han fijado el número de centros del comercio ‘de toda la vida’ en 46. Un número que pierde a cada año que pasa porque, según explica el director general de Comercio del Ayuntamiento de Madrid, Daniel López Gálvez, “los mercados se quedan vacíos”.
Echando la vista atrás, observamos que entre 2003 y 2007 se han invertido en 32 mercados de la capital más de 40 millones de euros, de los que 11,7 han sido directamente aportados por el Ayuntamiento. Para 2007, se calcula una inversión total de unos 50 millones de euros, de los que 15 provendrán de las arcas de Gallardón y, el resto, de la comunidad.
Así, los mercados tradicionales de Madrid contarán en breve con el tirón de la gran superficie en sus plantas y pasillos, en forma de grandes tiendas de alimentación con productos no perecederos. El primer ejemplo lo pondrá el barrio de Chueca, cuyo mercado ha sido demolido para ser reconstruido y que albergará un Opencor en su planta baja. “Contribuye a incrementar la clientela sustancialmente en lugares que cada vez estaban más abandonados”, comenta López Gálvez al respecto.
En esta línea, algunos mercados, como el de Embajadores o el de Chamberí, han incorporado incluso un centro de salud o un gimnasio, todo para reactivar su atractivo de cara a los consumidores y aprovechar la gran ventaja que mantienen estos centros respecto a la competencia: la cercanía al cliente.
Según López Gálvez, las aportaciones realizadas por el Ayuntamiento “muestra la apuesta que ha realizado el Consistorio por el comercio de proximidad más tradicional, y por constituir un modelo claramente competitivo y con más futuro en el escenario comercial de nuestra ciudad”.
A gran escala, tanto el de Madrid con el resto de los ayuntamientos que se han lanzado a salvar el mercado tradicional en España, apuestan por modernizar las estructuras de los mercados de distrito, como las barreras arquitectónicas o la inexistencia de aparcamientos; adecuar su oferta a la demanda actual; incorporar servicios complementarios esenciales como el pago con tarjeta, carros de compra o el servicio a domicilio; aumentar la cuota de mercado y mejorar la imagen que de ellos tiene la sociedad.
Un compendio de estrategias que, sumadas a las incorporación de las grandes marcas de la distribución, revitalizarán la vida en los mercados de las grandes urbes, todo ello sin perder el ‘regusto tradicional’ de estos espacios que, según un reciente documental sobre mercados municipales -realizado por la cátedra de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Madrid y denominado “Madrid en sus mercados”- vertebran la vida de la ciudad.
Aunque no es fácil conocer a ciencia cierta la cifra de mercados tradicionales que continúan abriendo sus puertas en las grandes ciudades, sí es sencillo adivinar la proporción que existe entre estos espacios y el que ocupan las grandes superficies en nuestro país, teniendo en cuenta que las últimas significan más de 12 millones de metros cuadrados repartidos en 450 centros comerciales que el año pasado visitaron 1.500 millones de personas.
Lo que si es seguro es que, de un lado o del otro, los modernos centros comerciales y los tradicionales mercados, representan nuevas oportunidades para las franquicias, ya que ofrecen ubicaciones para sus firmas -ante el creciente problema de escasez de locales- especialmente en las zonas más céntricas de las grandes ciudades. Al mismo, tiempo, la incorporación de marcas en los centros municipales puede actuar como reclamo para los clientes.
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