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Inmigrantes, ¿nuevo objetivo para las franquicias?
jueves, 08 de noviembre de 2007
El inmigrante se ha convertido en un consumidor a tener en cuenta por el mercado y las empresas, máxime cuando un tercio del consumo que se realiza en España proviene del bolsillo de ciudadanos de origen extranjero que, además, gastan una media de 3.700 euros al año en productos de gran consumo. Ahora bien, ¿Qué hábitos de compra identifican a este nuevo “objetivo” de las cadenas de franquicias?
Según el último estudio de mercado realizado por la especialista TNS, los inmigrantes gastan 3.700 euros anuales en productos de gran consumo, prácticamente un tercio de las compras que se realizan en nuestro país. Así, el informe “Inmigrantes, consumidores que suman”, desarrollado entre julio del pasado año y junio del presente, pone de manifiesto que este colectivo se ha convertido en nuevo objetivo para las empresas.
Pero, ¿Cuáles son los hábitos de consumo de este segmento de la población? ¿Qué factores intervienen en sus costumbres? ¿Qué estrategias de marketing y comunicación pueden impactar sobre su decisión de compra? Son cuestiones que de seguro interesan a las empresas que han descubierto en el inmigrante un cliente potencial, grupo en el que se ubican decenas de redes de franquicias de diversos sectores.
En primer lugar, el precio es uno de los factores de mayor peso en las decisiones de compra de la población inmigrante -incide en el 24 por ciento de los hogares extranjeros-, por encima de la importancia que otorgan a este aspecto los españoles. Esto les convierte en grandes consumidores de marcas blancas, a las que dan toda su confianza. Más allá, el 54 por ciento está seguro de que tienen la misma calidad que los productos de marca.
Concretamente, los inmigrantes se gastan 635 euros en marcas de distribuidor, una tercera parte de su presupuesto para productos de gran consumo, y tres puntos porcentuales más que lo que dedica el resto de consumidores.
Este dato confiere a numerosas cadenas de franquicias la seguridad de que este colectivo podría ser el público objetivo de sus productos de fabricación propia. Por ejemplo, es habitual encontrar marcas en franquicias ligadas a los sectores de tiendas de deporte, papelería y material de oficina, artículos de regalo, moda sport, complementos y, por supuesto, alimentación, entre otros.
Si bien este segmento de la población mira por su bolsillo, los datos apuntan a que son más impulsivos a la hora de “llenar el carrito”. En este sentido, el informe muestra que, además, este colectivo es más permeable a la publicidad, sobre todo a la que se presenta en formato televisión. De hecho, un 14 por ciento admite realizar sus compras de acuerdo con lo anunciado en la pequeña pantalla.
Otra variable apunta que los inmigrantes disfrutan más que los españoles haciendo la compra (un 66 por ciento), y no se preocupan en exceso de emplear mucho tiempo en esta tarea. Del mismo modo, el 46 por ciento de los inmigrantes admite que le satisface probar productos nuevos, frente al 33 por ciento de los españoles.
Los hogares extranjeros también hacen la compra de forma diferente que los españoles: cargan más producto en cada ocasión, unos 32 artículos de media -dos más que el consumidor medio-, pagan menos por cada artículo (0,1 euros menos) y no van tanto a los establecimientos, cuatro días menos.
He aquí la situación: las empresas se encuentran con un colectivo cada vez más numeroso, que disfruta comprando, que suele atender a los consejos publicitarios y que valora el precio antes de adquirir un producto. Un conjunto de pistas que puede orientar una campaña de marketing de cualquier cadena de franquicias interesada en conquistar al inmigrante que reside en España.
Por ofrecer más datos, cabe decir que una de cada diez personas que viven en nuestro país es extranjera, es decir, que hay 4,5 millones de inmigrantes, de los cuales tres millones son consumidores potenciales. En cuanto al perfil en relación con la procedencia, la mayoría de los integrantes del colectivo procede de países europeos, seguidos de los que vienen de América, los africanos y asiáticos.
Según el estudio, el 64 por ciento tiene entre 16 y 45 años, poseen un nivel formativo superior al de los españoles y una mayor tasa de ocupación (el 67 por ciento está trabajando), características que influyen a la hora de las compras.
En definitiva, el colectivo inmigrante se ha convertido en un nuevo objetivo para las cadenas de franquicias cuya especialidad es la venta de productos al por menor, las que se ubican dentro del gran sector del pequeño comercio. A la vista de los datos, no estaría de más abrir el espectro e incluir a este segmente entre los clientes potenciales de las cadenas, que podrían comenzar a estudiar estrategias para seducir al inmigrante con sus productos nacionales.
Pero, ¿Cuáles son los hábitos de consumo de este segmento de la población? ¿Qué factores intervienen en sus costumbres? ¿Qué estrategias de marketing y comunicación pueden impactar sobre su decisión de compra? Son cuestiones que de seguro interesan a las empresas que han descubierto en el inmigrante un cliente potencial, grupo en el que se ubican decenas de redes de franquicias de diversos sectores.
En primer lugar, el precio es uno de los factores de mayor peso en las decisiones de compra de la población inmigrante -incide en el 24 por ciento de los hogares extranjeros-, por encima de la importancia que otorgan a este aspecto los españoles. Esto les convierte en grandes consumidores de marcas blancas, a las que dan toda su confianza. Más allá, el 54 por ciento está seguro de que tienen la misma calidad que los productos de marca.
Concretamente, los inmigrantes se gastan 635 euros en marcas de distribuidor, una tercera parte de su presupuesto para productos de gran consumo, y tres puntos porcentuales más que lo que dedica el resto de consumidores.
Este dato confiere a numerosas cadenas de franquicias la seguridad de que este colectivo podría ser el público objetivo de sus productos de fabricación propia. Por ejemplo, es habitual encontrar marcas en franquicias ligadas a los sectores de tiendas de deporte, papelería y material de oficina, artículos de regalo, moda sport, complementos y, por supuesto, alimentación, entre otros.
Si bien este segmento de la población mira por su bolsillo, los datos apuntan a que son más impulsivos a la hora de “llenar el carrito”. En este sentido, el informe muestra que, además, este colectivo es más permeable a la publicidad, sobre todo a la que se presenta en formato televisión. De hecho, un 14 por ciento admite realizar sus compras de acuerdo con lo anunciado en la pequeña pantalla.
Otra variable apunta que los inmigrantes disfrutan más que los españoles haciendo la compra (un 66 por ciento), y no se preocupan en exceso de emplear mucho tiempo en esta tarea. Del mismo modo, el 46 por ciento de los inmigrantes admite que le satisface probar productos nuevos, frente al 33 por ciento de los españoles.
Los hogares extranjeros también hacen la compra de forma diferente que los españoles: cargan más producto en cada ocasión, unos 32 artículos de media -dos más que el consumidor medio-, pagan menos por cada artículo (0,1 euros menos) y no van tanto a los establecimientos, cuatro días menos.
He aquí la situación: las empresas se encuentran con un colectivo cada vez más numeroso, que disfruta comprando, que suele atender a los consejos publicitarios y que valora el precio antes de adquirir un producto. Un conjunto de pistas que puede orientar una campaña de marketing de cualquier cadena de franquicias interesada en conquistar al inmigrante que reside en España.
Por ofrecer más datos, cabe decir que una de cada diez personas que viven en nuestro país es extranjera, es decir, que hay 4,5 millones de inmigrantes, de los cuales tres millones son consumidores potenciales. En cuanto al perfil en relación con la procedencia, la mayoría de los integrantes del colectivo procede de países europeos, seguidos de los que vienen de América, los africanos y asiáticos.
Según el estudio, el 64 por ciento tiene entre 16 y 45 años, poseen un nivel formativo superior al de los españoles y una mayor tasa de ocupación (el 67 por ciento está trabajando), características que influyen a la hora de las compras.
En definitiva, el colectivo inmigrante se ha convertido en un nuevo objetivo para las cadenas de franquicias cuya especialidad es la venta de productos al por menor, las que se ubican dentro del gran sector del pequeño comercio. A la vista de los datos, no estaría de más abrir el espectro e incluir a este segmente entre los clientes potenciales de las cadenas, que podrían comenzar a estudiar estrategias para seducir al inmigrante con sus productos nacionales.
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Comentarios
Es cierto que los inmigrantes son consumidores a tener en cuenta en el mecado, pues demandan productos que no están incorporados en el nuestro. Que tipo de franquicias existen enfocadas a este colectivo?