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La empresa extranjera valora el clima de negocios de España y prevé mantener la inversión en 2008
viernes, 19 de octubre de 2007
El 70% de las empresas extranjeras establecidas en España prevé aumentar la inversión en 2008, mientras que un 63% pretende incrementar su plantilla. Estas son algunos de los indicadores que se desprenden de un informe que sitúa nuestro país como el octavo receptor de capital foráneo a nivel mundial. La situación socio-política, la mano de obra cualificada, la calidad de los servicios y la buena salud del sector financiero, son algunos de los factores que generan atractivo de cara al exterior. En este sentido, el mercado de la franquicia se presenta como uno de los sectores “reclamo”.
Según el “Barómetro del clima de negocios en España desde la perspectiva del inversor extranjero”, presentado por el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Joan Clos, las empresas extranjeras valoran positivamente el clima de negocios de nuestro país. Una conclusión que se sustenta con una calificación global de 3,4 puntos sobre 5, después de analizar cuatro bloques que intervienen decisivamente en el atractivo de la Península para el capital foráneo.
Así, en primera instancia, el estudio apunta que el marco político y social es uno de los aspectos más importantes para los inversores, que otorga un 3,3 sobre un 4,1 de importancia. En el mismo bloque, analizando el entorno de negocios, las empresas valoran España con un 3,6, destacando como fortalezas nacionales en este sentido la competitividad de los sectores económicos y la disponibilidad y calidad de los proveedores cualificados.
En un segundo bloque, el informe se centra en los costes que tienen que afrontar las empresas extranjeras para invertir en España, y pone de manifiesto que los principales puntos “fuertes” del país son los costes de la mano de obra cualificada y los de las denominadas “utilities”, es decir, el agua, el gas, la electricidad y las comunicaciones.
Además, las compañías foráneas se muestran satisfechas en relación con el acceso a la financiación de la banca comercial y la sofisticación de los instrumentos financieros, unos aspectos que denotan la buena salud del sistema español y la eficacia del marco regulatorio, a ojos de los encuestados.
En cuanto a las infraestructuras y recursos que ofrece el territorio nacional, el informe destaca la fuerza laboral, la capacidad de aprendizaje, la asunción de responsabilidades y la calidad de las escuelas de negocio como los aspectos mejor valorados por los inversores extranjeros. Del otro lado, el sistema educativo y, sobre todo, el conocimiento de idiomas y la flexibilidad en las contrataciones y despidos, son aspectos sobre los que se debería actuar.
Según las empresas encuestadas, los recursos tecnológicos y los transportes son de calidad en España, mientras que las principales fortalezas del país en este ámbito son las infraestructuras aeroportuarias, la red viaria y los puertos marítimos. A pesar del buen estado general, se podrían mejorar los centros logísticos y el suelo industrial.
Por último, el estudio analiza la calidad de vida de nuestro país, y concluye que este es uno de los aspectos más valorados en España por las empresas extranjeras, al llegar al 3,7 sobre 5. La calidad del sistema sanitario, la gastronomía, el ocio y la cultura son los ámbitos que mejor han evaluado los encuestados.
Entre otros aspectos negativos que, según el informe, son manifiestamente mejorables, destacan los trámites administrativos y las relaciones con los responsables públicos, así como la seguridad ciudadana. A su vez, solicitan un mayor compromiso del país en la inversión en políticas de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), así como un aumento de los incentivos a la inversión extranjera y de las ayudas de carácter fiscal.
El ministro de Industria, después de presentar la primera edición del barómetro, mostró su satisfacción ante unos resultados que calificó de “muy positivos” de un nuevo instrumento que servirá “para recoger una gran cantidad de datos que permitirán hacer frente a las debilidades de España”, para incrementar el peso de la inversión extranjera en el país.
Clos indicó a su vez que “el impacto de la globalización en España ha sido positivo” y que el grado de internacionalización de las empresas crece a un ritmo muy importante debido, en parte, a la descentralización que ha permitido que España crezca a un ritmo superior que la Unión Europea. En este sentido, el titular de industria insistió en la importancia y el positivo impacto de este fenómeno en España, que permitirá al país disponer una oferta “mucho más diversificada de cara al futuro”, aunque reconoció que existe una parte no tan positiva de la descentralización, como son los costes y la dispersión normativa.
Finalmente, Clos dio por finalizada su intervención tras resaltar el papel de España como octavo receptor mundial de la inversión extranjera y abogó por seguir trabajando para mejorar la calidad y la competitividad del país.
A este respecto, el sector de franquicias en España es uno de los más prósperos con un crecimiento en 2006 por encima del 10 por ciento, al tratarse de un mercado que se basa en un sistema de crecimiento empresarial que favorece la implantación de empresas extranjeras, así como el desarrollo de proyectos de origen nacional.
Así, en primera instancia, el estudio apunta que el marco político y social es uno de los aspectos más importantes para los inversores, que otorga un 3,3 sobre un 4,1 de importancia. En el mismo bloque, analizando el entorno de negocios, las empresas valoran España con un 3,6, destacando como fortalezas nacionales en este sentido la competitividad de los sectores económicos y la disponibilidad y calidad de los proveedores cualificados.
En un segundo bloque, el informe se centra en los costes que tienen que afrontar las empresas extranjeras para invertir en España, y pone de manifiesto que los principales puntos “fuertes” del país son los costes de la mano de obra cualificada y los de las denominadas “utilities”, es decir, el agua, el gas, la electricidad y las comunicaciones.
Además, las compañías foráneas se muestran satisfechas en relación con el acceso a la financiación de la banca comercial y la sofisticación de los instrumentos financieros, unos aspectos que denotan la buena salud del sistema español y la eficacia del marco regulatorio, a ojos de los encuestados.
En cuanto a las infraestructuras y recursos que ofrece el territorio nacional, el informe destaca la fuerza laboral, la capacidad de aprendizaje, la asunción de responsabilidades y la calidad de las escuelas de negocio como los aspectos mejor valorados por los inversores extranjeros. Del otro lado, el sistema educativo y, sobre todo, el conocimiento de idiomas y la flexibilidad en las contrataciones y despidos, son aspectos sobre los que se debería actuar.
Según las empresas encuestadas, los recursos tecnológicos y los transportes son de calidad en España, mientras que las principales fortalezas del país en este ámbito son las infraestructuras aeroportuarias, la red viaria y los puertos marítimos. A pesar del buen estado general, se podrían mejorar los centros logísticos y el suelo industrial.
Por último, el estudio analiza la calidad de vida de nuestro país, y concluye que este es uno de los aspectos más valorados en España por las empresas extranjeras, al llegar al 3,7 sobre 5. La calidad del sistema sanitario, la gastronomía, el ocio y la cultura son los ámbitos que mejor han evaluado los encuestados.
Entre otros aspectos negativos que, según el informe, son manifiestamente mejorables, destacan los trámites administrativos y las relaciones con los responsables públicos, así como la seguridad ciudadana. A su vez, solicitan un mayor compromiso del país en la inversión en políticas de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), así como un aumento de los incentivos a la inversión extranjera y de las ayudas de carácter fiscal.
El ministro de Industria, después de presentar la primera edición del barómetro, mostró su satisfacción ante unos resultados que calificó de “muy positivos” de un nuevo instrumento que servirá “para recoger una gran cantidad de datos que permitirán hacer frente a las debilidades de España”, para incrementar el peso de la inversión extranjera en el país.
Clos indicó a su vez que “el impacto de la globalización en España ha sido positivo” y que el grado de internacionalización de las empresas crece a un ritmo muy importante debido, en parte, a la descentralización que ha permitido que España crezca a un ritmo superior que la Unión Europea. En este sentido, el titular de industria insistió en la importancia y el positivo impacto de este fenómeno en España, que permitirá al país disponer una oferta “mucho más diversificada de cara al futuro”, aunque reconoció que existe una parte no tan positiva de la descentralización, como son los costes y la dispersión normativa.
Finalmente, Clos dio por finalizada su intervención tras resaltar el papel de España como octavo receptor mundial de la inversión extranjera y abogó por seguir trabajando para mejorar la calidad y la competitividad del país.
A este respecto, el sector de franquicias en España es uno de los más prósperos con un crecimiento en 2006 por encima del 10 por ciento, al tratarse de un mercado que se basa en un sistema de crecimiento empresarial que favorece la implantación de empresas extranjeras, así como el desarrollo de proyectos de origen nacional.
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