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Estados Unidos, reto y oportunidad para las franquicias españolas
jueves, 11 de octubre de 2007
Con más de 2.500 enseñas y más de 700.000 locales adheridos a una cadena de franquicias, el mercado estadounidense se configura como líder indiscutible a nivel mundial y el reto por antonomasia para las redes con afán internacional. A la hora de aprovechar la oportunidad y lanzarse a la “aventura americana”, es necesario conocer a fondo el terreno. Consciente de esta urgencia, el ICEX ha celebrado unas jornadas con el objetivo de examinar la situación de la franquicia en Estados Unidos.
El Instituto Español de Comercio Exterior, volcado en el apoyo a la internacionalización de la empresa española, celebró una jornada formativa que, bajo el título “El mercado de franquicias en Estados Unidos – Oportunidades de inversión y la presencia española en Estados Unidos”, intentó acercar la realidad del país a los emprendedores interesados en desarrollar un proyecto empresarial en territorio norteamericano.
El potencial del mercado de la franquicia en Estados Unidos fue el punto de partida de una ponencia que detalló que el sector acoge actualmente más de 2.500 conceptos que operan a través de más de 700.000 locales, unas cifras que no sorprenden si se tiene en cuenta que antes de 1980, más del 90 por ciento de las franquicias se originaban en cualquier de los 50 estados.
Aunque las economías desarrolladas han sabido estar a la altura -hoy en día EE.UU. sólo da origen al 50 por ciento de todos los conceptos franquiciados del mundo-, no cabe duda de que el país continúa liderando el sector a nivel mundial, especialmente en una actividad empresarial en concreto: el fast food. Por este orden, la pizza, el sándwich y la hamburguesa son los productos estrella de un mercado que, en su conjunto, ya ha alcanzado una dimensión internacional.
Otros sectores en franquicia que “arrasan” -por número de locales operativos, facturación y presencia internacional- son los dedicados al alojamiento, servicios para automóviles (supone el 10 por ciento del total de enseñas que operan), retail y, en general, prestación de sevicios.
Más allá del número apabullante de cadenas que operan, la vida media de las franquicias es otro de los indicativos de la madurez y potencial del mercado norteamericano. En este caso, entre el 35 y 36 por ciento de las marcas cuentan con entre 11 y 20 años de experiencia, algo más del 30 por ciento su llega a la decena y menos del uno por ciento supera los 50 años o más.
Pasando a analizar la mejor estrategia para “atacar” el mercado de EE.UU., analizar el mercado y los requisitos legales del país son labores imprescindibles para contar con la mínima garantía de éxito. Una vez la implantación de la marca no parece encontrar resistencia, es fundamental cuestionar la viabilidad del concepto a través de preguntas tales como “¿Encaja en la cultura? ¿Necesita adaptación?”
Para responder estas incógnitas, nada mejor que diseccionar las oportunidades que puede ofrecer el mercado a la hora de instalar el concepto, una de las más importantes: la población hispana representa el 15 por ciento de la población del país, unos 43 millones de personas.
Además, se trata de un mercado que cuenta con una gran estabilidad social y económica, situación avalada por las cifras: absorbe un 18 por ciento del total de las importaciones mundiales, supone el 21 por ciento de la producción global y es el principal emisor y receptor de inversión internacional.
Por citar algunas de las dificultades que ofrece instalar una marca, hay que tener en cuenta que es un mercado muy grande y muy competitivo, además de costoso. El idioma sigue imponiendo diferencias y quizá es más difícil dar a conocer el producto y distinguirse de la competencia. Por otra parte, la legislación también puede suponer un problema, por lo que es necesario contar con asesoría jurídica.
Entre las políticas globales que intentan facilitar el aterrizaje de las empresas destacan: mejorar la imagen de España, afianzar las exportaciones españolas, aumentar la inversión y el número de empresas y reforzar el atractivo de nuestro país como destino de otras inversiones.
En otro orden de cosas, a la hora de realizar la exportación del concepto es necesario elegir bien el lugar destino, pues hay que tener en cuenta que EE.UU. es un país muy extenso. En este sentido, un estudio realizado por la organización Tax Foundation, que califica a los estados de acuerdo con la calidad de sus sistemas de impuestos, ha resuelto que Florida es el mejor espacio para los negocios.
Del otro lado, California es el estado menos adecuado para las empresa dado que “siempre se ha notado que las compañías que quieren hacer negocios pagan muchos impuestos”, señaló Eduardo Martínez, analista e investigador de la Corporación de Desarrollo Económico de Los Ángeles.
“Por el contrario, en otros estados la cantidad de impuestos que pagan los negocios es mucho menor. En Nevada, en algunos casos, ni siquiera hay que pagar impuestos”, explicó el economista.
En definitiva, los cinco estados más favorables para hacer negocios son Wyoming, Dakota del Sur, Nevada, Alaska y Florida. “Hay muchas compañías que tienen negocios en California pero mantienen sus oficinas centrales en otros estado”, indicó Martínez.
El potencial del mercado de la franquicia en Estados Unidos fue el punto de partida de una ponencia que detalló que el sector acoge actualmente más de 2.500 conceptos que operan a través de más de 700.000 locales, unas cifras que no sorprenden si se tiene en cuenta que antes de 1980, más del 90 por ciento de las franquicias se originaban en cualquier de los 50 estados.
Aunque las economías desarrolladas han sabido estar a la altura -hoy en día EE.UU. sólo da origen al 50 por ciento de todos los conceptos franquiciados del mundo-, no cabe duda de que el país continúa liderando el sector a nivel mundial, especialmente en una actividad empresarial en concreto: el fast food. Por este orden, la pizza, el sándwich y la hamburguesa son los productos estrella de un mercado que, en su conjunto, ya ha alcanzado una dimensión internacional.
Otros sectores en franquicia que “arrasan” -por número de locales operativos, facturación y presencia internacional- son los dedicados al alojamiento, servicios para automóviles (supone el 10 por ciento del total de enseñas que operan), retail y, en general, prestación de sevicios.
Más allá del número apabullante de cadenas que operan, la vida media de las franquicias es otro de los indicativos de la madurez y potencial del mercado norteamericano. En este caso, entre el 35 y 36 por ciento de las marcas cuentan con entre 11 y 20 años de experiencia, algo más del 30 por ciento su llega a la decena y menos del uno por ciento supera los 50 años o más.
Pasando a analizar la mejor estrategia para “atacar” el mercado de EE.UU., analizar el mercado y los requisitos legales del país son labores imprescindibles para contar con la mínima garantía de éxito. Una vez la implantación de la marca no parece encontrar resistencia, es fundamental cuestionar la viabilidad del concepto a través de preguntas tales como “¿Encaja en la cultura? ¿Necesita adaptación?”
Para responder estas incógnitas, nada mejor que diseccionar las oportunidades que puede ofrecer el mercado a la hora de instalar el concepto, una de las más importantes: la población hispana representa el 15 por ciento de la población del país, unos 43 millones de personas.
Además, se trata de un mercado que cuenta con una gran estabilidad social y económica, situación avalada por las cifras: absorbe un 18 por ciento del total de las importaciones mundiales, supone el 21 por ciento de la producción global y es el principal emisor y receptor de inversión internacional.
Por citar algunas de las dificultades que ofrece instalar una marca, hay que tener en cuenta que es un mercado muy grande y muy competitivo, además de costoso. El idioma sigue imponiendo diferencias y quizá es más difícil dar a conocer el producto y distinguirse de la competencia. Por otra parte, la legislación también puede suponer un problema, por lo que es necesario contar con asesoría jurídica.
Entre las políticas globales que intentan facilitar el aterrizaje de las empresas destacan: mejorar la imagen de España, afianzar las exportaciones españolas, aumentar la inversión y el número de empresas y reforzar el atractivo de nuestro país como destino de otras inversiones.
En otro orden de cosas, a la hora de realizar la exportación del concepto es necesario elegir bien el lugar destino, pues hay que tener en cuenta que EE.UU. es un país muy extenso. En este sentido, un estudio realizado por la organización Tax Foundation, que califica a los estados de acuerdo con la calidad de sus sistemas de impuestos, ha resuelto que Florida es el mejor espacio para los negocios.
Del otro lado, California es el estado menos adecuado para las empresa dado que “siempre se ha notado que las compañías que quieren hacer negocios pagan muchos impuestos”, señaló Eduardo Martínez, analista e investigador de la Corporación de Desarrollo Económico de Los Ángeles.
“Por el contrario, en otros estados la cantidad de impuestos que pagan los negocios es mucho menor. En Nevada, en algunos casos, ni siquiera hay que pagar impuestos”, explicó el economista.
En definitiva, los cinco estados más favorables para hacer negocios son Wyoming, Dakota del Sur, Nevada, Alaska y Florida. “Hay muchas compañías que tienen negocios en California pero mantienen sus oficinas centrales en otros estado”, indicó Martínez.
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