Según el Observador 2007, realizado por el banco especializado en créditos al consumo Cetelem, los sectores de la población identificados acorde con unos hábitos determinados son fundamentalmente los jóvenes, desde los 18 hasta los 35 años, los mayores de 55 años y el grupo social formado por inmigrantes.
Tres segmentos poblacionales que manifiestan una serie de preferencias en relación con donde, cuando, por qué y cómo realizan sus compras, información muy útil para analizar las transformaciones que han experimentado los hábitos de consumo, las tendencias que existirán en el futuro y las acciones que pueda llevar a cabo el sector comercio al respecto.
Jóvenes, mayores e inmigrantes, nuevos colectivos de consumo
Comenzando por los jóvenes, se trata del sector de la población que más presupuesto invierte en disfrutar de su tiempo libre y estar a la última en todo lo que a moda, tecnología y ocio se refiere, sin reparar en gastos.
Según ha explicado Salvador Maldonado, director del estudio, “este colectivo no manifiesta preferencias a la hora de comprar y acuden casi por igual a grandes superficies (55,3 por ciento) que a pequeños comercios (44,7 por ciento), donde valoran el asesoramiento directo que se presta y su accesibilidad, en cuanto a que están ubicados en el centro de las ciudades”.
En relación a los canales alternativos que utilizan en sus compras, hasta un 47,2 por ciento se sirve de Internet para obtener información acerca de los bienes de consumo duraderos que desean adquirir, una tendencia que se muestra al alza. En cuanto al resto de nuevas tecnologías a su alcance, la banca online toma fuerza y un 25 por ciento de los encuestados ya la ha sustituido por la oficina física para realizar sus gestiones.
Pasando al sector formado por personas mayores de 55 años, se trata del colectivo que más ha cambiado en los últimos tiempos. La imagen tradicional de la tercera edad se ha difuminado por completo y los mayores se perfilan como un público objetivo de peso para las redes comerciales. Sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un grupo cada vez más significativo: hoy en día suponen el 16,7 por ciento de la población española (más de 12 millones de personas), una cifra que continuará creciendo.
En cuanto a sus hábitos, “los mayores prefieren consumir en pequeños comercios de corte tradicional y en su cesta de la compra se multiplican con una tendencia al alza toda clase de productos naturales y dietéticos, muy populares en este sector de la población muy preocupada por su salud”, ha explicado Maldonado.
Otro dato a resaltar apunta a un aumento muy significativo de las hipotecas inversas, un nuevo producto financiero consistente en hipotecar la vivienda de los mayores a cambio de una pensión que no compromete la herencia de la propiedad inmobiliaria a los descendientes tras el fallecimiento, ya que pueden cancelar la hipoteca o asumirla. A día de hoy, y considerando la cuantía de las pensiones por jubilación, “hasta un 88,8 por ciento de nuestros mayores manifiesta su intención de solicitar este tipo de préstamo para vivir sus últimos años sin problemas económicos”, ha destacado el director del estudio.
Por último, el colectivo formado por los inmigrantes, cada vez más numeroso, muestra sus propias costumbres a la hora de comprar, condicionadas en muchos casos por su situación social y económica. En este caso, se inclinan por realizar sus compras en las grandes superficies, atraídos por el precio que ofrecen y la imagen, que impacta sobre sus hábitos. A nivel financiación, no suelen elegir este sistema de pago porque no se ajusta con sus posibilidades y necesidades, aunque eso no les frena en su intención de compra.
Unos hábitos de consumo que repercuten en el desarrollo del sector comercio desde los emplazamientos que eligen los emprendedores a la hora de ubicar sus establecimientos, pasando por los productos que ofrecen en sus estanterías hasta el diseño de la publicidad, campañas de promoción y estrategias para ganarse a la clientela.
Cambios en la cesta de compra
De una manera global, el estudio también analiza la tendencia del gasto de las familias y los canales de compra que utilizan más habitualmente, al margen de acercase a una tienda o superficie comercial para adquirir los productos directamente.
Así, el gasto en alimentación continúa decreciendo en relación a otros gastos, aunque sigue siendo el más elevado de Europa. Otro dato a la baja se refiere a la compra de vehículos nuevos, “una situación -ha explicado Maldonado- que se dará también en el futuro por el desarrollo del mercado de ocasión, impulsado por el renting y el hábito del sector inmigrante de adquirir coches usados”.
En el hogar, el esfuerzo bruto para vivienda ha crecido en los últimos años hasta significar el 40,7 por ciento de la renta familiar, mientras que si observamos el consumo de mobiliario, los muebles de cocina acaparan la mayor parte del presupuesto con un 7 por ciento más en 2006.
Como canales alternativos de distribución, Internet continúa pesando poco aunque sí ha servido para impulsar otro tipo de fórmulas como la compra por teléfono (supone un 49 por ciento) y por correo (con un 27 por ciento del total).
En conclusión, los hábitos de consumo se han transformado para dar lugar a una serie de estereotipos de comprador, que cada vez se muestran más exigentes en cuanto a la variedad, calidad y precio de los productos. Además, la evolución de las nuevas tecnologías cala poco a poco en el procedimiento de compra, una tendencia con un amplio margen de crecimiento en el futuro.