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El emprendedor español, al desnudo
viernes, 13 de abril de 2007
Varón, 25-30 años, con estudios medios y desempleado. Este era hasta el momento el perfil medio del emprendedor español que nos habían presentado. Ahora, un informe realizado por el Instituto de Empresa en colaboración con la iniciativa internacional Global Entrepreneurship Monitor nos descubre que hay de cierto y de tópico en la figura del empresario nacional. Un dato, la mujer no está tan alejada del mundo empresarial y supone un 30 por ciento del total de emprendedores al frente de un negocio consolidado.
Según reconoce el análisis en el que participa anualmente el Instituto de Empresa en colaboración con la institución Global Entrepreneur, el emprendedor español tiene 37 años y gana cerca de 2.000 euros mensuales, tiene estudios superiores y es un hombre.
Sin embargo, profundizar en la realidad del mundo empresarial de forma exhaustiva -tarea que lleva a cabo la institución española para arrojar un poco de luz sobre la evolución de la creación de empresas en nuestro país- nos lleva a observar que esta descripción se trata solo de un perfil típico, superficial y que no recoge los diferentes aspectos que influyen en la elaboración de un perfil que identifique a este colectivo.
Definiendo en primera instancia qué es un emprendedor, el estudio afirma que se trata de todo aquel empresario cuyo negocio tiene menos de 3,5 años de antigüedad, un periodo denominada Total Early Stage (etapa inicial completa). Concretamente en España, cumplen esa condición el 7,27 por ciento de las personas entre 18 y 64 años, un porcentaje ligeramente superior al de ediciones anteriores del informe.
La edad media del emprendedor es de 37 años, mientras que en 2006 era de 42, un cambio que “refleja una activación de la incorporación de jóvenes a la creación empresarial, que se hallaba un tanto estancada en los años precedentes”. También señala un incremento del número de universitarios en el grupo, así como una reducción de emprendedores sin estudios, que se queda en un testimonial 2 por ciento entre los incipientes, es decir, aquellos cuya empresa ha sobrevivido a los primeros tres meses.
Sobre el índice TEA -actividad emprensarial total-, según el análisis el español está entre los más altos de la Unión Europa, mientras que Bélgica baja este año al 2,73 por ciento y Grecia un 7,9 por ciento. Así, distinguiendo entre las empresas que nacen por necesidad, en su mayoría autoempleo, de las que nacen por oportunidad, se observa que en el caso español el 83,5 por ciento de las empresas corresponden a la segunda categoría.
El informe también refleja las dificultades y ventajas que se encuentran los emprendedores, sobre todo en materia de financiación, y concluye que el capital necesario para montar una empresa en España es de 40.000 euros, aproximadamente, de los cuales el emprendedor aporta hasta un 71 por ciento en el presente año. También destaca el dato que afirma que un 40 por ciento del colectivo asume toda la inversión.
Además resalta que se ha reducido la aportación de los bancos, una situación que, según Francisco Serrano, profesor de Creación de Empresas de ESIC, “las entidades financieras deberían desarrollar planes más creativos de apoyo, como participaciones o avales, y no quedarse en los simples préstamos”.
Asimismo, Serrano reconoce que los emprendedores tienen su parte de responsabilidad en la dificultad para obtener un apoyo externo, “puesto que muchas veces se lanzan a la aventura y no presentan planes consistentes a sus posibles mecenas”.
Por otra parte, el informe GEM recoge las principales características y necesidades del universo emprendedor nacional, entre las que destacan afirmaciones tales como que, aunque aumentan las oportunidades para los emprendedores, sigue habiendo más oportunidades que gente dispuesta a llevarlas a cabo.
También se refleja que, en los primeros momentos, se valora la infraestructura física por encima del resto de componentes empresariales, que la valoración del papel de los emprendedores mejora y que las políticas públicas de apoyo y accesibilidad del mercado, aunque mejoran, no alcanzan el aprobado.
Entre los aspectos más negativos, la transferencia tecnológica I+D y el apoyo financiero vuelven a suspender, el fomento del espíritu emprendedor brilla por su ausencia en la educación y hay que mejorar en el desarrollo de las sociedades de capital riesgo, ajustar las ayudas a las necesidades reales del empresario y, por último, facilitar la conciliación de la vida profesional y la familiar.
Como sorpresa final en la tarea de contradecir el perfil preestablecido de emprendedor español, resalta el dato de que el 39 por ciento de los emprendedores son mujeres, aunque el porcentaje desciende hasta un 30,2 por ciento entre los empresarios consolidados, poniendo de manifiesto que sus empresas sobreviven más a largo plazo. Así, España ocupa el primer lugar de la Unión Europea y está cerca de la media internacional.
Otro aspecto novedoso es el aumento de la presencia de inmigrantes en el nacimiento de nuevas empresas. Según el estudio, lo intenta un 14,2 por ciento “por necesidad”, que destacan por actividad en el sector manufacturero, y un 10,4 por ciento “por otros motivos”, que se centran en el sector inmobiliario, la intermediación financiera y la hostelería. En general, “explotan en mayor medida negocios dedicados a servicios personales”.
El resto de aspectos que rodean a la creación de empresas en nuestro país está de acuerdo con el resto de análisis sobre la realidad del emprendedor, también con el estudio del mercado nacional de la franquicia, que destaca Madrid y Cataluña como regiones que acogen el mayor número de las nuevas empresas, y el sector servicios como el que más se ha desarrollado en el último año.
La mayoría de los datos de informe correspondientes a España están basados en una encuesta telefónica realizada entre abril y julio de 2006 a 28.306 personas en edad activa, además del trabajo realizado por universidades y otras organizaciones que han colaborado con el Instituto de Empresa.
Conviene destacar que este es el quinto año consecutivo que esta institución participa en la elaboración del GME, estudio que se lleva a cabo a nivel mundial gracias a la labor de la Global Entrepreneur y el resto de entes internacionales que se encargan de recoger los datos en sus países de origen.
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