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| Las cadenas podrán solicitar oficialmente la nueva certificación a partir del 1 de marzo. |
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La franquicia tendrá un sistema de certificación de calidad propio que reconocerá a aquellas empresas franquiciadoras que así lo deseen, siempre que cumplan con una serie de parámetros exigidos para obtener dicho certificado. El 1 de marzo se dará el pistoletazo de salida para las primeras solicitudes. Ver vídeo
El denominado Sistema de Certificación de Calidad de la Franquicia ha sido elaborado por un Comité Técnico de Calidad en el que han participado tanto franquiciadores como consultores del sector y se prevé que las cadenas puedan comenzar a solicitarlo a partir del 1 de marzo. En principio, está dirigido a todas las cadenas de franquicia, especialmente a aquellas que actualmente estén en condiciones de homologar su sistema de gestión.
Este certificado pretende reconocer aquellos conceptos que se han desarrollado con éxito bajo el modelo de franquicia, de forma que suponga un elemento de conocimiento y una garantía en la elección para el futuro franquiciado. Desde la AEF, encargada de presentar el certificado, se considera que “es válido con el fin de dotar de mayor seguridad al mercado, tanto interno como externo, de las franquicias”.
Este sello de calidad hace especial hincapié en tres aspectos: los requisitos a cumplir por el franquiciador, las relaciones franquiciador-franquiciado y la operativa interna de cara al cliente final.
Dentro del primer grupo encontramos el reconocimiento de la esencia de las cadenas de franquicia: acreditar la propiedad de la marca, poseer un know-how demostrable, disponer de la formación necesaria, poder probar el éxito del concepto...
En el segundo entraría todo aquello relacionado con la relación con el franquiciado: la ayuda en la búsqueda de locales, el plan de formación, trámites administrativos, etc.
El tercero se refiere especialmente al Manual Comercial. En él deben detallarse procedimientos operativos, todo lo referido a la identidad corporativa, adecuación del establecimiento, y todo aquello que tenga que ver con la actividad diaria.
Para llevar a cabo su implantación el franquiciador deberá recurrir a la auditoría realizada por una compañía certificadora homologada. No obstante, dado que en principio deberán realizarse los ajustes necesarios para la implantación del sistema de gestión adecuado, ese trabajo puede ser realizado por la propia empresa o recurrir a la ayuda de una consultora externa especializada en el tema. Se estima que “el coste de la certificación, sin contar la labor previa de implantación, esté en torno a los 1.000 ó 1.200 euros”, aclaran desde la AEF.
Hasta el momento han solicitado información algo más de 60 cadenas de franquicia, aunque desde la Asociación se espera que en tres años el 40% de las cadenas que operan en nuestro mercado estén certificadas.
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