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sábado, 11 de febrero de 2012
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Notas de prensa
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Los gigantes británicos del transporte pujan por los autobuses de Marsans

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Operaciones de ida y vuelta. Hasta hace un año, eran las empresas españolas las que asumían el protagonismo en Reino Unido, con operaciones como la compra de la operadora O2 por Telefónica, del banco Abbey por Santander y del gestor aeroportuario BAA por Ferrovial. Pero, ahora, le toca el turno a las compañías británicas en España.

La puesta a la venta de Trapsa, el grupo de autobuses propiedad de los dueños de Marsans, Gerardo Díaz Ferrán (presidente de CEOE) y Gonzalo Pascual, ha suscitado el interés de los grandes grupos ingleses de autobuses por hacerse con esta compañía, que podría darles la llave del liderazgo en el mercado español.

Según ha podido saber EXPANSIÓN en fuentes financieras, National Express, propietario de Alsa; Arriva, que adquirió la empresa De Blas por unos cien millones de euros hace seis meses, y la firma de capital riesgo Doughty Hanson, dueña en España del grupo Avanza, han mostrado su interés por Trapsa, que facturó 50 millones de euros en 2006, según los últimos datos disponibles.

Trapsa cuenta con una veintena de compañías filiales o participadas que operan en el sector del transporte, la explotación de recintos, el alquiler de turismos de lujo y el transporte marítimo.

El grupo español Ruiz también ha mostrado interés por Trapsa, que afronta el final de año inmersa en un proceso de estudio de ofertas en el que los dueños de Marsans están siendo asesorados por Banesto.

Dotada de una fuerte presencia en el centro peninsular, las valoraciones que se manejan para el grupo fundado en 1967 rondan los 100 millones de euros. No obstante, la dificultad de obtener financiación crediticia procedente de los bancos por parte de los potenciales compradores y la incertidumbre económica pueden dificultar un acuerdo económico.

Uno de los factores más importantes a la hora de realizar la valoración de Trapsa es la duración de las concesiones de transporte regular de viajeros por carretera. La política de la Comunidad de Madrid, partidaria de prorrogar las licencias por la prestación del servicio de transporte, podría ayudar en la operación.

La decisión afecta directamente a las empresas que están integradas en el Consorcio de Transporte. Trapsa es una de ellas. La decisión de la Comunidad de Madrid contradice el criterio seguido por el Ministerio de Fomento, que, pese a las reclamaciones de las sociedades concesionarias, ha decidido sacar a concurso más de un centenar de líneas regulares, que se renovarán en los próximos años. A cambio de la prórroga, la Consejería de Transportes podría solicitar una serie de inversiones destinadas a la mejora de la calidad en el servicio y en tecnologías de la información.

El presidente de Marsans, Gonzalo Pascual, dejó clara ayer la disposición del grupo a vender activos, eso sí, a un «valor justo» y sin prisa. Con respecto al sector de agencias de viajes, el empresario destacó que el planteamiento al respecto es «muy sólido».

«Para que prescindamos de ellas, tendría que ser por un valor justo», aseguró, descartando vender «si esa confluencia no se produce», señaló. Pascual aseguró que la compañía «no se merece» el trato que le está proporcionando el Gobierno argentino, que ya tramita en el Senado la ley necesaria para expropiar Aerolíneas Argentinas y Austral.

Si finalmente llega a buen puerto, la venta de Trapsa, empresa que explota los servicios de transporte turístico de Madrid y de Barcelona, daría liquidez a Marsans. Además, sería la quinta gran operación en el sector, después de que Alsa, Avanza, CTSA, Continental y De Blas hayan cambiado de propietarios. Por otra parte, David Ross, presidente de National Express, presentó ayer su dimisión. Será sustituido interinamente por Tom Score. Jorge Cosmen es el vicepresidente de la compañía.

El billete de Madrid-París, más barato que viajar a Valladolid La crisis económica está afinando la estrategia comercial de los grandes grupos de transporte de viajeros. Alsa, la filial del grupo británico National Express, ha reaccionado a las circunstancias con una agresiva campaña de descuentos.

En concreto, pondrá a la venta más de 7.000 plazas a cinco euros para viajar todos los martes hasta el próximo 31 de enero a través de una nueva tarifa, denominada Tarifa Amiga. Además, durante los fines de semana de este periodo, en los servicios de cercanías de ida y vuelta en el día, el regreso será gratis.

La Tarifa Amiga se aplicará en todos los trayectos nacionales y en los internacionales a Francia y Portugal, con destinos como París, Oporto o Lisboa. Los billetes para los servicios de largo recorrido podrán adquirirse hasta el día anterior al viaje a través de la página web www.alsa.es. Para los servicios de cercanías, los billetes se podrán comprar en los puntos de venta hasta la salida del vehículo.

Competencia
Según el consejero delegado de Alsa, Javier Carbajo, «sólo queremos aportar nuestro grano de arena para que la crisis se haga menos cuesta arriba para aquellas personas que no quieren, o no pueden, dejar de viajar. Siempre nos hemos caracterizado por escuchar a nuestros clientes y, en la medida de nuestras posibilidades, dar una respuesta a sus necesidades».

La estrategia de la compañía de autobuses se produce en medio de la batalla comercial que han emprendido las aerolíneas y Renfe. El operador público de ferrocarriles está explotando los nuevos corredores de alta velocidad, un negocio que está castigando las cuentas de Iberia, pero que también está dañando a Alsa, que también explota corredores en España que entran en competencia con el AVE.

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