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La iniciativa en el trabajo le ha permitido a la protagonista de este perfil, Rosa Lladró, compaginar simultáneamente varios puestos de dirección sin acusar el cansancio más de la cuenta. Su experiencia de más de 20 años en la empresa Lladró, fundada por tres hermanos (uno de ellos, su padre), es un lujo para esta mujer con dos hijos y muchas horas de vuelo y jet-lags a sus espaldas.
Rosa Lladró ha estado vinculada hasta el momento a su ciudad natal, Valencia. Allí ha cursado siempre sus estudios y en su etapa universitaria ocupó un pupitre en la Facultad de Bellas Artes San Carlos. La pintura es una de sus pasiones, (“me gusta mucho pintar al óleo”, dice) y, aunque asegura no tener tanto tiempo como antes para “manchar la tela”, siempre mantendrá un lazo de unión con este arte.
Posteriormente, Rosa cambió de tercio y realizó diversos cursos en escuelas de negocios, entre éstos, un PDD (curso de postgrado) en el IESE de Valencia. Aquí “dejó” (entre comillas, porque no quiere abandonar esta afición) el mundo de las Artes para enfocar su carrera profesional hacia la Economía, y entrar a formar parte de la empresa Lladró, que regentaron durante 50 años sus antepasados.
En 1984, con 22 años, comenzó a trabajar en la fábrica de Lladró y, en poco tiempo, formó parte del Consejo de Administración de la empresa, donde la empezaron a encomendar objetivos. “Tenía que hacer de todo, gestión, llevar cuentas, para viajar poco después y conocer de cerca a los clientes”, afirma esta devota de la danza (lo practicó en sus “tiempos mozos”), que intenta acudir a todos los espectáculos de baile cuando se realiza algún festival en Valencia.
Con el tiempo, fue asumiendo funciones directivas en la Sociedad de Coleccionistas Lladró y en el Comité de Creatividad, del que sigue formando parte. Además, representa a la firma en el Foro de Marcas Renombradas Españolas y forma parte del Consejo Social de la Universidad de Valencia.
Además, tantos años de experiencia en una empresa de cerámica con presencia en los cinco continentes, le han permitido obtener una perspectiva de negocio muy amplia. Tal es el caso, que ha conseguido organizarse el tiempo para ocupar en la actualidad otros puestos simultáneamente. Así, es miembro del Consejo de Administración del Banco de Valencia desde hace tres años, preside la feria de la cerámica, el vidrio y la decoración Deco-Cevider desde hace seis, y dirige la edición valenciana de la exposición anual de decoración Casa Decor desde 2001. Asimismo, el año pasado ocupó el cargo de la presidencia del Consejo de esta firma fundada por su padre Juan Lladró y sus tíos José y Vicente Lladró.
Esta mujer incansable, con dos hijos “que ya no me hacen ni caso”, apunta bromeando, acaba de llegar de Japón, uno de los más importantes mercados de Lladró, donde apenas ha tenido tiempo para visitar el país. Le gustaría volver a Tokio, asegura, porque le ha causado buena impresión. “Viajo tanto que luego me caducan los puntos de Iberia. Esto de los viajes tan largos cuando estoy de vacaciones no me atrae mucho, por eso espero irme unos días ahora en verano aquí cerca, a Mallorca”, ultima una de las descendientes de un grupo de tres hermanos que empezaron en un taller artesanal en Valencia y hoy ya son conocidos en todo el mundo.
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