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Carlos Martínez
Director General de Chiqui Tin
Horarios ininterrumpidos para facilitar el día a día de los padres, actividades lúdicas y divertidas para los pequeños, personal cualificado y una estricta seguridad son algunas de las ventajas que ofrece esta cadena de franquicias que trabaja en el sector de las guarderías. Ahora, su director general, Carlos Martínez, nos detalla las condiciones para poner en marcha un centro Chiqui Tin y los proyectos de la marca de cara al futuro.
¿Cómo fueron los comienzos de Chiqui Tin?
Chiqui Tin nace ante la creciente demanda de escuelas infantiles de calidad que la sociedad actual tiene. Concretamente, desde 2000 Inveralia, propietaria de Chiqui Park, venía trabajando en el desarrollo de centros encaminados a entretener a los más pequeños. Siempre manteniendo un alto nivel de innovación, que es una de nuestras máximas.
¿En qué momento y por qué decidieron franquiciar su concepto de negocio?
Chiqui Tin nace como segunda marca dentro del grupo, y bajo el paraguas de la experiencia acumulada por las franquicias Chiqui Park. Inicialmente la estructura central es común para ambas marcas, hasta que a finales de 2005 se decide la separación legal de Chiqui Tin y Chiqui Park al haber madurado suficientemente ambas enseñas.
Franquiciar es una decisión que en su origen obedece a la necesidad de crear una marca que fuera referencia en el sector de escuelas infantiles. Este es un sector muy atomizado, con más de 4.000 centros que compiten con Chiqui Tin, pero donde no existen referencias de marca…. Era vital, pues, tener presencia y que ésta fuera tan amplia, geográficamente hablando, como nos permitiera la demanda de nuevos candidatos.
¿Cuáles son las principales ventajas y dificultades que encuentra un inversor interesado en trabajar en este sector?
No cabe duda de que el sector es un sector rentable. Lo prueba el hecho de que a fecha de hoy existan 36 centros en España, y que ninguno haya cerrado sus puertas. Chiqui Tin apuesta también por los centros propios, señal inequívoca de que creemos en su rentabilidad.
Ahora bien, la educación es una actividad de trabajo diario y resultados a medio plazo. Los centros han de encontrar su rentabilidad financiera bajo unas premisas de temporalidad que desde luego van más allá del corto plazo. Los riesgos siempre existen, como en todos los negocios, pero en nuestro caso y en las circunstancias actuales de mercado, son riesgos medibles a priori y desde luego controlables por el franquiciado (en lo referente específicamente a la calidad de la educación impartida y percibida).
Defina brevemente los servicios que pone Chiqui Tin a disposición de los padres y sus hijos.
Si tuviera que generalizar diría que siempre hemos tenido muy claro que la calidad es fundamental en este sector; hacer las cosas bien cuando se trata del mundo infantil es básico y además un elemento diferenciador. Y en segundo lugar, nosotros estamos obsesionados con innovar, lo cual nos ha dado una ventaja competitiva. Son los dos pilares más importantes del grupo.
Por último potenciamos la seguridad. Nuestros centros disponen de las últimas tecnologías para dar a los niños la seguridad que merecen. Cámaras de seguridad en todas las aulas para que los padres puedan ver a sus hijos mientras están en nuestros centros. Cada niño en el baby, lleva incorporado un chip por si en algún caso intentasen salir del recinto, saltaría una alarma. Son algunas muestras de los servicios que ofrecemos a los padres.
¿Existe mucha demanda en el sector y en su negocio en particular?
Según el Ministerio de Educación y el INE., en 2.010 habrá en España 1.750.000 niños en edad escolar para primer ciclo de educación (0-3 años), de los que 350.000 requerirán una plaza en una escuela infantil homologada. Actualmente existen 140.000 plazas, lo que significa que en los próximos años hay que crear en España, entre el sector público y privado, 160.000 plazas nuevas. En otras palabras, sólo para cubrir la demanda real que se producirá, hay que duplicar la capacidad instalada.
¿Qué requisitos económicos se exige a un inversor interesado en convertirse en franquiciado?
Mis recomendaciones para los inversores se definen en un proverbio chino: la paciencia es una buena compañera para los negocios. Lo es para entender que es un negocio a largo plazo y, lo es también, para atender a cada uno de los niños en sus necesidades específicas, cada día, cada minuto…
En concreto, para abrir un centro ligado a nuestra enseña se necesita una inversión inicial que ronda los 450.000 euros, además de disponer de un centro adecuado para desarrollar las actividades que tenga unas dimensiones de 500 metros cuadrados.
En cuanto al local, ¿Que condiciones debe cumplir?
Una de las principales barreras de entrada es la estricta regulación existente en el sector a este respecto. Cabe destacar que la misma normativa se centra en tres aspectos fundamentales. Por una parte, las características que debe tener el local, con metros cuadraros destinados a aulas, ratios de alumnos por educadora, etc. También requisitos de higiene y seguridad de las instalaciones, así como las cualificaciones profesionales de las educadoras
Todo ello exige por parte de la central franquiciadora una adecuada labor de asesoramiento al franquiciado que permita asegurar el cumplimiento de estos requisitos previos a la apertura del establecimiento.
Finalmente, ¿Qué proyectos va a poner en marcha la enseña de cara al futuro?
Tenemos previsto abrir 10 nuevos centros en 2007, de los cuales 7 serán franquicias y tres propios. Como ya hemos indicado, principalmente nos concentraremos en las capitales de provincia y, específicamente, Madrid, Barcelona y Valencia son zonas prioritarias.
En cuanto a previsión de ingresos, en Chiqui Tin es difícil extrapolar una media que pueda servir de referencia para todos. Cada emplazamiento es intrínsecamente distinto. Los costes fundamentales -alquileres- difieren en cada ubicación, y el elemento básico de ingreso -el precio de la escolaridad- también puede diferir.
Es por ello que en Chiqui Tin realizamos un estudio pormenorizado de cada local y ese estudio se hace antes de firmar el contrato de franquicia. Se estudia el mercado y se estudian los costes de estructura. A partir de ahí, se decide, no sobre la base de una media, sino sobre los datos concretos de ese emplazamiento.
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