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El MAB, la bolsa de las pymes
“Empresa joven, transparente y en plena fase de expansión y desarrollo busca financiación alternativa al endeudamiento bancario”. Igual que un anuncio clasificado, en pocas palabras se esboza la radiografía de las 6.000 pymes españolas susceptibles de cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil. Pero ¿qué es exactamente el MAB? Algunos expertos lo denominan la Bolsa de las pymes.
El MAB, promovido por BME (Bolsas y Mercados Españoles) y supervisado por la CNMV, es un concepto para muchos novedoso pero no por ello poco experimentado, al menos en otros mercados. Un modelo similar lleva implantado en Londres desde hace trece años (London's Alternative Investment Market), donde cotizan 1.600 compañías; o el caso de París y su Alternext, creado en 2007, y en el que ya operan un total de 150 empresas de cinco países distintos: Francia, España, Bélgica, Holanda e Italia.
El propio BME describe al MAB como “un mercado dedicado a empresas de reducida capitalización que buscan expandirse, con una regulación a medida diseñada específicamente para ellas, y que presenta unos costes y procesos adaptados a sus características”. Y es ese diseño a medida de la pyme lo que caracteriza a este tipo de mercados, ya que se ha intentado adaptar a su perfil en cuanto a su tamaño, expansión y financiación.
Una alternativa real
El MAB permite a este tipo de empresas poder cotizar en un sistema operado por los SMN o Sistemas Multilaterales de Negociación, en donde se pueden casar operaciones de compra y venta de instrumentos financieros. En un momento en que una de cada cuatro empresas no financieras no obtiene el crédito que solicita (datos del INE), esta alternativa, que cobra especial relevancia en el actual contexto de crisis crediticia bancaria empezó a operar en 2008, tras haber recibido luz verde en el último Consejo de Ministros de 2005. Así, las empresas que entran a cotizar en el MAB lo hacen, “con el fin de conseguir, principalmente, financiación alternativa al endeudamiento bancario que les permita acometer inversiones para su desarrollo”, aclara Francisco González Carrera, miembro del Consejo Global de Ernst & Young además de Asesor Registrado ante el MAB. El papel que desempeñan estos asesores registrados es fundamental dentro del MAB, ya que se encargan de asesorar y valorar la idoneidad de las compañías para cotizar en este mercado, además de ayudarles a elaborar la información requerida en cada fase del proyecto. Toda empresa que cotice debe tener al menos un asesor registrado, figura que recibe su comisión de un procedimiento que implica un coste importante para las empresas.
¿Cuánto me cuesta salir al MAB?
Si bien es cierto que el principal interesado en la operación es la propia empresa, su salida al MAB genera una serie de gastos que van a parar, en un 60% o 70% a la entidad colocadora, y el resto se reparte entre el asesor registrado, el bufete de abogados, la auditora y la empresa de comunicación. Concretamente, y según un estudio de la Universidad de Munich sobre 950 salidas a Bolsa de menos de 100 millones de euros realizadas entre 1999 y 2008 en mercados de todo el mundo, los costes del proceso rondan el 10% del capital captado.
Así, y aunque no exista un tamaño preestablecido, los expertos estiman que la empresa tipo del MAB está valorada entre 50 y 75 millones de euros y saca a cotizar alrededor del 30% de su capital para garantizar su liquidez. De este modo, el coste para las pymes por su colocación oscilará entre 1,5 y 2,25 millones de euros de media, lo que supondría que con 15 empresas cotizando, el montante a repartir entre los agentes interventores ascendería a 30 millones de euros.
Respecto al perfil de empresa que cotiza en el MAB, González Carrera opina que no existe un perfil determinado y que el arco actual engloba “desde el start-up que factura 3 millones de euros a la compañía ya consolidada que alcanza los 90 millones”, y hace hincapié en que “la tormenta financiera que sacude los mercados ha cuestionado las previsiones sobre el perfil tipo de empresa MAB”, lo que ha provocado que en este momento exista una tipología de empresas muy diversa.
Financiación y notoriedad de marca
Ya hemos comentado que el MAB es una vía financiera real para las pymes que deciden abordar estas OPS (oferta pública de suscripción en la que se vende una serie de valores a través de una ampliación de capital).
Pero las ventajas de esta decisión se pueden valorar en otros órdenes. Muchas enseñas buscan también –o encuentran sin quererlo– “una gran notoriedad de marca, ganan reputación y confianza en base a la seguridad que otorga su cotización en el MAB, en donde están continuamente supervisadas”, explica este experto de Ernst & Young. En este sentido, las palabras del propio director del MAB refuerzan este doble beneficio al presentar este mercado como “adecuado para los inversores que busquen rentabilidad en el medio y largo plazo", ya que ofrece a las pymes “financiación, además de visibilidad, valoración y liquidez”.
Por lo tanto, las enseñas que apuesten por esta alternativa verán reforzada su imagen ante agentes tanto internos como externos; mejorando su posición comercial y sus relaciones con clientes, proveedores y bancos, llegando incluso a tener un efecto directo en el incremento de las ventas.
¿Y si cotizo en el MAB, pierdo el control de mi empresa? Una duda que en un momento u otro se plantean muchos de los empresarios que solicitan su salida al MAB. En este sentido, pese a las habituales reticencias ante la pérdida de poder de unas compañías, muchas veces de estructura familiar, González Carrera considera que el empresario “está dispuesto a ceder, ya que la salida al MAB no implica una pérdida sustancial y las mejoras en transparencia, reputación y fortaleza de sus fondos propios compensan esa cesión de control”.
¿Qué requisitos hay que cumplir?
El MAB describe a las empresas que pueden cotizar en su mercado alternativo como “sociedades anónimas, españolas o extranjeras, que tengan su capital social totalmente desembolsado y representado en anotaciones en cuenta, con libre transmisibilidad de sus acciones y que estén comercializando productos o servicios”.
Partiendo de este perfil, se identifican en nuestro país unas 6.000 pymes que podrían optar a este tipo de financiación, siendo las de servicios (36%), manufactura tradicional (25%), comercio (17%) y manufactura avanzada (13%) las más numerosas, según un estudio de la Universidad de Alcalá elaborado para el BME.
Un contexto en el que pueden verse identificadas muchas franquicias, pese a que con la excepción de Imaginarium ninguna otra empresa ha decidido sondear las posibilidades de esta vía de financiación. Una opción para la que las empresas candidatas deben sumar otros tres requisitos: un alto nivel de transparencia, asumir el compromiso de suministro de información requerido y asegurar la contratación del asesor registrado y el proveedor de liquidez.
Mientras este último garantiza la negociación en su papel de intermediario financiero, el asesor registrado debe comprobar y asistir a la compañía en el cumplimiento de los requisitos de incorporación así como revisar la información presentada por esta en cualquier fase del proyecto. Finalmente, el asesor estará disponible ante el MAB para atender cualquiera de sus preguntas acerca de la entidad emisora. Esta figura tiene su homónimo en Londres, el Nomad y en el Alternext, el Listing Sponsor. Deloitte, Ernst & Young, KPMG o BNP Paribas son algunas de las compañías que cuentan con asesores registrados entre sus filas en España.
El MAB estima que el plazo medio que puede tardar una empresa en cotizar desde el momento en que designa un asesor es de tres a seis meses, siendo los pasos más importantes el due diligence o estudio previo de la compañía y la aprobación por parte del MAB entre el segundo y el tercer mes del proceso.
Imaginarium como empresa MAB
Cercanas las 200 unidades de negocio en España y otras 166 en 23 mercados más, la cadena juguetera Imaginarium cumplía con el perfil MAB. O así pareció verlo Félix Tena, presidente y fundador de esta red de jugueterías didácticas que se ha convertido en una de las franquicias españolas más internacionales del momento.
Corría el 1 de diciembre de 2009 cuando esta compañía de origen maño daba un paso “natural y lógico en nuestra evolución”, en palabras de Tena en un comunicado previo a la operación. Una operación que contó con Ernst & Young como asesor registrado y que, al igual que sucediera con la salida de Zinkia (productora del personaje animado Pocoyó), se valió de Banesto Bolsa S.A. como entidad colocadora. Dirigida a inversores residentes en España, Reino Unido, Alemania, Portugal y Andorra, el precio de sus acciones en el su salida alcanzó los 4,50 euros siendo al cierre del 10 de octubre de 2011 de 1,76 euros. Con todo, su capitalización bursátil al precio de salida ascendía a 75 millones de euros mientras en estos momentos ronda los 30,5 millones, según fuentes del propio MAB.
Lo cierto es que la evolución de Imaginarium en estos años ha sido compleja, resultado de la suma de dos factores: ser una compañía en fuerte crecimiento en un entorno de profunda crisis. En el último ejercicio, con cierre al 31 de enero pasado, su resultado perdió el 81% cayendo hasta los 229.000 euros, sin embargo la cifra de negocio creció en un 5% hasta los 91,806 millones y el Ebitda se mantuvo prácticamente plano. La explicación a la reducción del beneficio se encuentra en el fuerte incremento de los costes derivados de su crecimiento, que crecieron en un 51% respecto a 2009 hasta los 5,715 millones. Experiencia y opiniones variadas, que llevan a que algunos expertos consideren este mercado como poco atractivo por la lentitud con que se negocian sus títulos.
Aún así, un estudio realizado por DCM Asesores para un universo de unas 5.000 empresas que cumplen el perfil MAB aportó que más de la mitad conoce el mercado, y de estas, un 38% valora cotizar en él, siempre dentro de un marco de apoyo público, como incentivos fiscales. En este sentido, la Generalitat de Cataluña, Madrid, Galicia y Aragón presentan incentivos a los inversores, mientras el Ministerio de Industria, Madrid, Galicia y Murcia hacen lo propio para empresas que quieran cotizar. Empresarios e inversores, tomen nota.








