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La cosmética natural se alía con la franquicia
El incipiente sector de la cosmética natural ha sabido calar hondo entre los consumidores. Esta alternativa a la cosmética tradicional, que ofrece productos elaborados con componentes vegetales, se ha convertido en un nicho de negocio atractivo para la franquicia, atraída por una mayor conciencia medioambiental y ecológica de unos consumidores que cada vez se cuidan más.
Las dos grandes firmas históricas donde la cosmética natural ha encontrado su punto álgido son The Body Shop e Yves Rocher, que han sabido cómo implantar el sector para fomentar el consumo de productos cosméticos elaborados con materias vegetales en detrimento de los productos sintéticos. Ambas han conseguido expandirse a nivel internacional, lo que ha sido posible, en gran medida, gracias a sus establecimientos franquiciados.
El pionero en apostar por esta línea de productos fue el francés Yves Rocher, fundador de la marca homónima y fallecido el pasado 2009. En 1959 lanzó su firma basándose en la belleza de la mujer auspiciada por la cosmética vegetal. La materia de sus productos provenía de las plantas, rechazando así cualquier sustancia sintética. La industria de Yves Rocher se desarrolló en un pequeño pueblo de la bretaña francesa: La Gacilly. Su primera crema fue creada en el ático de su casa a base de caléndula, cuya fórmula compró a una curandera local. Poco a poco, la compañía fue creciendo hasta conseguir las 2.000 tiendas con las que cuenta en la actualidad repartidas por toda la geografía internacional. Una expansión que se ha visto potenciada, entre otras cuestiones por un nuevo modelo de establecimiento conocido como “Cosmétique Vegetale”, con el que la firma renovó sus tiendas para convertirlas en un taller donde se asesoraba a los clientes sobre tratamientos estéticos. Y quizá este sea el punto fuerte de la enseña, el contacto con el público. Puesto que Yves Rocher prioriza la comunicación con sus clientas haciendo uso del marketing directo.
Yves Rocher cuenta con más de 180 establecimientos en España, el 70% franquiciados. Y cualquier emprendedor que se sienta atraído por la cosmética natural podrá franquiciar este negocio realizando una inversión de 85.000 euros con canon incluido. Como también podrán formar parte de la red The Body Shop, que en la actualidad está compuesta por 62 unidades de negocio en nuestro país; la mayoría de ellas franquiciadas. La inversión requerida para formar parte de la red de franquicias de esta firma fundada en 1986 por Anita Roddick es de 80.000 euros.
Reino Unido fue el escenario que acogió a la firma The Body Shop, especializada en productos elaborados con recursos naturales. La filosofía de esta marca es apostar por la moda verde, el desarrollo sostenible, la conservación de los recursos naturales, la defensa de los derechos humanos y la protección de los animales. En esta línea, la compañía renunció durante mucho tiempo a la promoción publicitaria, decantándose por las campañas publicitarias basadas en acciones sociales, como la lucha contra la violencia doméstica, la protección del medio ambiente o la lucha contra el SIDA. Tenemos, por tanto, a la compañía de cosmética natural pionera en darse a conocer mediante el marketing con causa. De hecho, nació bajo el lema “Ayudar comerciando”. Conviene destacar que los ingredientes base de los productos de The Body Shop tienen su origen en comunidades indígenas. Con el fin de conseguir materias primas de calidad por un precio justo, la enseña intercambia su experiencia y creatividad. Sin lugar a dudas, una firma comprometida a la par que exitosa si tenemos en cuenta su presencia internacional.
A raíz de la trayectoria y experiencia de estas enseñas, otros operadores como Bottega Verde también han querido formar parte del sector. Con 34 establecimientos en España, su mayoría franquiciados, la firma italiana ha sabido encontrar un hueco en el mercado nacional para reivindicar los productos elaborados a base de materias vegetales.
Percibida la acogida de este tipo de materias por parte de los consumidores, en España también trata de implantar sus propias firmas en el sector. Ejemplo de ello es Campos de Aloe, una enseña que basa su producción en la legendaria planta aloe vera. Son 18 los establecimientos que tiene repartidos por la geografía nacional, cifra que podrá aumentar si aquellos emprendedores interesados pueden hacer frente a la moderada inversión de 9.900 euros.
De la mano de la cosmética natural aparece el subsector de la jabonería. Subsector en el que desembarca la Jabonería Galesa, una firma basada en la elaboración de productos 100% naturales y de alta calidad. Arriesgándose a utilizar las propiedades terapéuticas de las plantas, hierbas, especias y frutas; la marca española ha sabido implantarse con 22 establecimientos, en su mayoría franquiciados. Un negocio que puede franquiciarse a partir de 45.000 euros.
Enjabonarte también es una cadena de franquicias especializada en la fabricación artesanal de jabones naturales que ha favorecido a la consolidación del subsector. Algo a lo que ha contribuido en el territorio nacional con las 15 unidades que posee, ofreciendo a sus clientes jabones elaborados con esencias propias de la naturaleza.












