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sábado, 11 de febrero de 2012
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El ‘Kamasutra’ llega a la empresa con las posturas más útiles para sobrevivir en la jungla laboral

Es mucho más que un manual de las artes amatorias, las técnicas del Kamasutra llegan ahora a la empresa para conseguir que tu posición en la empresa crezca exponencialmente. Los periodistas Rafael Galán y Fernando Montero firman un libro que aporta un compendio de técnicas infalibles para superar los marrones, crisis y responsabilidades de cualquier índole. De él se pueden extraer las indicaciones y consejos necesarios para progresar en la empresa. O al menos para divertirse intentándolo.

En tiempos de crisis la palabra estabilidad desaparece del mundo laboral. La incertidumbre invade a los trabajadores y se vuelven más vulnerables ante las reacciones adversas. Miedo a perder el puesto de trabajo, mobbing, falta de reconocimiento profesional, desorientación... son muchas las situaciones que conducen a los empleados a callejones sin salida. ¿O siempre hay una escapatoria?

¿Qué tienen en común el cerdo de Dalí y el boli azul de Pedro Jota? Son dos de las posturas que propone el libro Kamasutra en la empresa (Gestión 2000). Pero no se lleve a engaños, las 69 estrategias que propone este libro no tienen nada que ver con las artes amatorias, están basadas en los problemas y anécdotas del día a día en la empresa: frenar a compañeros trepas, hacer frente a marrones de última hora, cómo comportarse frente al despido, saber delegar cuando se es jefe, los rumores, etc. Historias con las que el lector se va a sentir muy identificado porque tienen su origen en las experiencias de los autores y en los testimonios que han recogido entre sus conocidos. Además, han contado con la colaboración de expertos para elaborar los consejos con los que capear lo más dignamente posible estas situaciones. “Le interesará a cualquier persona que no tenga más remedio que trabajar, sea cual sea su posición en la empresa”, asegura el periodista Rafael Galán, coautor del libro junto a Fernando Montero, que también pertenece al gremio y con el que trabaja en la revista Emprendedores.

Así, en este manual del Kamasutra detectan en tono divertido los puntos más sensibles de su relación con la empresa, tanto si se acaba de incorporar a su puesto de trabajo, como si ya están echando cuentas para prejubilarle. Explican situaciones cotidianas del trabajo a través de polémicas y sorprendentes posturas, y para ello reinterpretan el texto original del Kamasutra.

En definitiva, una guía para sobrevivir con humor e ironía a los grandes problemas del trabajo y los negocios, que también puede servir de examen de conciencia para purgar los pecados empresariales. Veamos algunas de ellas.

Las posturas más útiles

Los que sufren a un jefe exigente, difícil de contentar y de sobrenatural capacidad para detectar el error les servirá adoptar la postura número 24: la del boli azul de Pedro Jota. Consiste –escriben los autores– en “crear un cordón sanitario” para salvar tus trabajos de los jefes sabelotodo. Para ello basándose en una historia real, relatan cómo en estos casos lo mejor es ser más inteligente que él. ¿Cómo? Introduciendo adrede algún pequeño error que sea muy visible para que el jefe lo detecte rápidamente, aporte su granito de arena: él se queda satisfecho y el trabajo no ha sufrido ningún daño importante. La artimaña parece correr de boca en boca en la redacción del periódico El Mundo para escapar al sempiterno bolígrafo con que su director corrige los textos. Así de fácil.

Otra postura de gran utilidad en estos tiempos es la del exorcista, dirigida a esquivar las obligaciones que nadie quiere hacer y que, en el último momento, caen en tus manos, el molesto marrón. Para ello: “Debes ser capaz de convencer a tu jefe de que se trata de un encargo de menor importancia para tu cargo, que tienes un proyecto más importante entre manos y que en la empresa hay gente más liberada que tú”, explica Galán.

Otra postura es la del Recluta patoso. El objetivo es mantener la calma y reaccionar con dignidad ante las broncas y el agobio del jefe, ya que, en plena crisis laboral uno no se puede dar el gusto de decirle cuatro verdades bien dichas e irse dando un portazo. Dejar que primero desahogue su cólera (sin interrupciones pero tomando nota), pedir más detalles una vez se haya calmado, solicitar consejo (dejar que él aporte la solución) y ser constructivo deben formar parte de esta postura de defensa.

Cómo llevar la contraria a jefes y compañeros sin morir en el intento es lo que propone la postura del número ocho. Aquí el principal músculo a relajar es la lengua, ya que hay que saber contenerse y utilizarla cuando sea necesaria. Escuchar y analizar también son dos tareas importantes en la estrategia, así como conocer muy bien a la otra parte para poder hablar con claridad: “Vamos, que siempre que vayas a hacer una crítica piensa en la postura del número ocho: ni encima, ni debajo, al lado de la persona que va a ser criticada”, aconsejan los autores.

En quinta posición destaca la cucaracha decapitada: el conocimiento sobre los límites propios. En esta postura las partes a estimular son los músculos del cuello y de la espina dorsal. Conocerse a uno mismo es muy importante a la hora de saber hasta dónde se puede llegar y también aprender a decir no, para hacer el trabajo que no corresponde sin quemarse. Con la del señor lobo se logrará ejecutar tareas con la máxima eficacia cuando se tenga que realizar un trabajo complejo bajo presión y en un tiempo récord.

Para acabar, la postura de las tres estrellas de Senderens explica cómo evitar quemarse en la empresa. Esta es la última y la más importante, ya que conservar el puesto de trabajo con la misma ilusión del primer día es una tarea que conlleva poner cabeza, inteligencia y mucha estrategia. Una postura que requiere de mucha práctica.

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