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sábado, 11 de febrero de 2012
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‘Los chinos’ se reinventan

Los ya tradicionales “todo a cien” chinos no han sido ajenos a la crisis. Su proliferación se ha visto afectada por la disminución del consumo y por la aparición masiva de negocios de este tipo. Ahora estos establecimientos están realizando una transformación enfocada, en unos casos, a la sofisticación del negocio, y en otros casos, a la apertura de negocios de hostelería.

Se han convertido en una imagen habitual de nuestras calles. Y es que desde su entrada en el sector comercio hace 10 años, los inmigrantes chinos se han convertido en los reyes de los negocios del todo a cien, acaparando casi de manera exclusiva este sector. Pero esta trayectoria también se ha topado con el descenso del consumo provocado por la crisis económica y con el que parecer se ha convertido en su peor enemigo: ellos mismos.

Al parecer, la fuerte penetración de este tipo de establecimientos y de productos asiáticos se ha dado la vuelta contra ellos mismos ya que el aumento de la competencia está haciendo mella en este tipo de negocios. Aún así este colectivo está demostrando ser más resistente a la crisis que otros grupos debido a que los artículos en los que se han especializado son negocios de precios bajos que resultan útiles para el consumidor que, con crisis o sin ella, sigue necesitando este tipo de artículos.

Igual ha sucedido con la fabricación de sus productos. En estos momentos existe, además, una gran masificación de las exportaciones chinas. Esta industria fabricante es capaz de asimilar con rapidez las últimas tendencias del mercado y se han convertido en los principales abastecedores de grandes cadenas de moda, como Mango o Zara. La actual coyuntura económica ha provocado que muchos operadores busquen el recorte en sus costes y aterricen en los proveedores chinos.

Aún así, en cuanto sus ventas se han visto reducidas se han puesto manos a la obra en la reconversión de sus negocios, que están llevando a cabo por dos vías. Por un lado, la sofisticación del negocio, transformando sus antiguas tiendas en cadenas de moda y complementos y zapaterías, donde ya se aprecia un diseño más moderno y actuaciones de merchandising para atraer a los clientes.

En otros casos estos emprendedores pasan a regentar negocios tradicionales de hostelería aprovechando el actual momento de traspasos más económicos. La crisis ha consolidado la compra de bares entre la población china, que con apenas 15.000 euros puede adquirir un local traspasado por españoles, así como la apertura de un "wok" o restaurantes de comida oriental, que seguirá en auge en los próximos dos años, según aseguran desde la Asociación de Empresarios Chinos de Valencia. Sólo en la capital valenciana ya regentan cerca de 120 bares tradicionales de tapas.

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