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Nuevo escenario para las franquicias en Venezuela tras la devaluación del bolívar

Desde que el Gobierno de Chávez devaluó el 50% el bolívar, dejando de ser de 2,15 bolívares fuertes a 4,30 (2,60 en el caso de algunas importaciones esenciales), la economía venezolana está sumida en la incertidumbre. Las consecuencias inmediatas: un desenfreno inicial en las compras, aumento incontrolado de los precios y una pérdida de confianza de los mercados en la economía del país. Un panorama al que tendrán que hacer frente las cadenas de franquicias españolas allí presentes.

Como si se tratase de una paradoja, el llamado bolívar fuerte cada vez lo es menos. Desde que la pasada semana el presidente venezolano Hugo Chávez anunció su decisión de devaluar el tipo de cambio de la moneda de su país con respecto al dólar de 2,15 bolívares fuertes, que rigió desde 2005, a 2,60 -para las importaciones de primera necesidad como el sector público de alimentos, de maquinarias e insumos de salud- y a 4,30 -para todo lo demás-, la economía venezolana se ha sumido en un mar de incertidumbre.

Dólar petrolero bautizó Chávez a este último tipo de cambio de 4,30 que regirá las operaciones del sector automotriz, comercio, telecomunicaciones, químico, metalúrgico, informático, caucho y plástico, electrodomésticos, textil, eléctrico, servicios, construcción, electrónico, gráfico, tabaco y bebidas, entre otros.

Según Chávez, esta devaluación persigue varios objetivos: “el reimpulso de la economía productiva, el fortalecimiento de la economía venezolana, el frenar las importaciones que no son estrictamente necesarias y estimular la política exportadora. Sustituir importaciones e impulsar, estimular la producción para la exportación", dijo el presidente venezolano.

Pero la realidad, al menos inicial ha sido diferente. En los pasados días, los venezolanos se han lanzado a una "orgía compradora", que paradójicamente ha contribuido a elevar todavía más los precios. Éstos han subido hasta un 50% para artículos de importación, lo que ha agudizado la dañina pérdida del poder adquisitivo que vienen sufriendo las clases medias y bajas.

Debido a esta subida de precios, Chávez ha ordenado cerrar durante 24 horas, 70 comercios a los que acusó de “remarcar” precios de su oferta, aprovechándose de la devaluación de la moneda nacional. Entre los establecimientos cerrados se encuentran sucursales de grandes cadenas de supermercados.

Es este escenario al que las franquicias españolas asentadas en este país tendrán que hacer frente. Venezuela es, además, el país latinoamericano donde España ha instalado más unidades de negocio, 777 nada menos, con tan sólo 17 cadenas. Un número que viene dado gracias a la red de transporte urgente MRW, espoleada al primer puesto por sus 588 centros en el país.

La tintorería y arreglos es uno de los sectores donde la franquicia española ha conseguido posicionarse en Venezuela, con 87 unidades de negocio de Retoucherie de Manuela, 27 establecimientos de Pressto y 15 Clean & Clean.

El sector de moda y complementos también se encuentra entre los que mayor presencia tienen las cadenas españolas como las 11 unidades de negocio de Bershka y de Zara, las 5 tiendas de Women’Secret, 3 establecimientos de Pull & Bear, dos de Mango y una representación de Artesanos Camiseros, Charanga y Torero.

La red de oficina, papelería y reciclaje Ecolíder ha conseguido consolidarse con 15 establecimientos, mientras que Recycling System cuenta con dos. En el caso de la juguetería didáctica Imaginarium hay 5 unidades de negocio, dos establecimientos de la red de mobiliario y decoración KA International y una tienda de complementos Happy Days.

Estas 17 cadenas tendrán que estar atentas al devenir del país tras la decisión de la devaluación de la moneda. Un hecho que ya ha afectado a grandes empresas como Telefónica, que ha sido la empresa española más perjudicada ya que tenía pendientes de repatriar dividendos millonarios por los beneficios de varios ejercicios pasados y además, se había convertido en el mercado de mayor crecimiento del grupo.

El año pasado, aún antes de que se anunciara la devaluación, empresas como Mapfre habían optado por reinvertir en Venezuela sus ganancias, ante la dificultad de sacarlas del país. Otras, como el Grupo Santander, optaron por la venta. El Santander, además de de obtener buenas ganancias al venderle el Banco de Venezuela al Gobierno de Chávez, se ha librado, sin saberlo, de nuevos dolores de cabeza. Aunque a pesar de los malos augurios de los analistas sobre los riesgos de invertir en Venezuela, otras empresas españolas como Iberdrola, Elecnor y Duro Felguera se animaron el año pasado a suscribir contratos millonarios con el Gobierno venezolano. A menos que la administración de Chávez garantice para ellas condiciones especiales, puede que los ingresos que habían calculado al momento de la firma se reduzcan.

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