Recursos
Pide información
Enviar a un amigo
Imprimir
Más articulos
Últimos articulos
Las claves de la sucesión en una empresa familiar
Las casi tres millones de empresas familiares que existen en España deben enfrentarse en algún momento a la sucesión y es ahí donde surgen los problemas. El Protocolo Familiar o la donación en vida son algunas de las soluciones que aquí proponemos para evitar enfrentamientos entre los sucesores que muchas veces pueden tirar por la borda años de trabajo.
Es en este momento cuando es necesario tener claro cómo se llevará a cabo la sucesión. La mayoría de los casos problemáticos en la sucesión de empresas familiares se centra en sociedades en las que aparecen herederos que buscan la gestión o los que sólo quieren obtener rendimientos económicos. Sin olvidar la figura del cónyuge, que también tiene mucho que decir.
Existe una primera solución denominada Protocolo Familiar, que se trata de un documento jurídico que aunque carece de regulación legal no impide que tenga un carácter contractual. Incluso se puede fortalecer con la intervención de un notario y su publicación en el Registro Mercantil.
Este instrumento debe mejorar la comunicación entre los familiares y, a la vez, también debe servir como instrumento de cohesión. Aquí se debe establecer todo lo relativo a la gestión de la empresa –cómo se va a realizar, en qué se va a priorizar-, el gobierno de la misma –funcionamiento de la junta general, consejo, toma de decisiones-, el trabajo de los miembros de la familia en la empresa –condiciones económicas que tendrán estos agentes, formas de acceso, privilegios-, también el régimen de participaciones y la resolución de posibles conflictos.
¿Quién liderará el proyecto?
Es el principal problema que se plantea en la sucesión. Es frecuente que se presenten casos en los que varios hijos quieran hacerse con la compañía. En este caso, lo mejor es designar un líder claro desde el primer momento. La otra posibilidad es la del liderazgo compartido entre los hijos, aunque esta fórmula suele fallar. Una última opción pasa por elegir un responsable que venga fuera del círculo familiar, ante un excesivo protagonismo de los herederos.
Una vez designada la nueva cabeza visible de la compañía se recomienda plasmar en el Protocolo Familiar los requisitos de formación y capacitación que debe tener el líder.
En el caso en que existan herederos que se desvinculen de la empresa, los expertos recomiendan que el Protocolo Familiar distinga entre accionistas activos y pasivos para que el papel de todos esté claramente especificado. Si algún heredero no acepta la distribución de la gestión, lo aconsejable es que venda su parte al resto de sucesores.
El cónyuge también cuenta
Esta figura es determinante para establecer el futuro de la compañía. Según la ley el viudo goza del uso y disfrute del 50% de la compañía en usufructo. Esa mitad de la empresa pasará a los herederos cuando fallezca, mientras puede intervenir en la gestión.
Existen dos alternativas: que el cónyuge pueda disponer sobre el futuro de la compañía, o limitar su capacidad de decisión mediante un pacto previo, fórmula más recomendable.
En el caso de la donación en vida
La otra opción es donar en vida la empresa a los herederos, aunque tendrán que enfrentarse al Impuesto de Donaciones. En los últimos años se han reducido drásticamente los tipos, pero aún existe una gran heterogeneidad de legislaciones autonómicas, a las que hay que estar atento. En principio, la legislación estatal establece una reducción generalizada del 95%, lo que supone un importante alivio fiscal.
La legislación establece que el padre o madre de familia debe de haber cumplido 65 años para poder ejecutar esta operación. En algunas Comunidades Autónomas, como Baleares, Canarias, Castilla La Mancha, Valencia, Madrid, Navarra y País Vasco, se ha reducido este límite de edad hasta los 60 años.
La otra condición es que los hijos deben mantener la actividad de la empresa, al menos, durante 10 años. En el caso de Baleares, Castilla y León, Valencia, Galicia, La Rioja, Madrid, Navarra y País Vasco, ese periodo se reduce a la mitad.
Frente a esta opción existe la posibilidad de la compraventa de la empresa entre padres e hijos. Cuando apenas existían bonificaciones en el Impuesto de Donaciones, la compraventa podría merecer la pena, pero no en estos momentos, ya que hay que abonar impuestos como el de Transmisiones y Actos Jurídicos Documentados.












