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sábado, 11 de febrero de 2012
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Las empresas comienzan su propia Navidad

La Navidad ha llegado, o eso es lo que nos hacen creer desde los centros comerciales y las calles de las principales ciudades. Así, en estos comercios ya han decorado sus escaparates con el fin de captar al mayor número de clientes con sus ofertas de temporada. Asimismo, las campañas de las grandes compañías ya se anuncian en los medios de comunicación, siempre con el mismo fin: hacer el agosto de invierno.

Estamos a finales de noviembre, pero ya se huele la Navidad allá por donde vamos: la compra de décimos de lotería con el fin de alegrarnos las vacaciones, las cenas de empresas con motivo de estas fiestas, etc. Pero, sobre todo, donde realmente se percibe esta sensación navideña es en las calles de las ciudades: ya están colgadas las luces de Navidad y en algunos lugares se ha procedido incluso al alumbrado de las mismas.

Los ayuntamientos ya han colgado el cartel en sus municipios de “ya ha llegado la navidad”, y es que cada vez esta festividad llega antes a nuestros hogares. Sin embargo, son las propias empresas de a pie de calle las que, junto con la publicidad en los medios de comunicación, acostumbran a nuestros cabezas de que, si a finales de noviembre no vemos este ambiente, algo raro ocurre.

La Navidad es motivo de inspiración para los dueños de comercios, quienes ven en estas fiestas una buena oportunidad para hacer su agosto. Pero esto no es tarea fácil, ya que para atraer a los potenciales compradores deben poner en juego su ingenio. La época navideña es una de las más importantes del año para casi todas las compañías, pero en algunos sectores el éxito de ventas durante estas fiestas es determinante para alcanzar sus objetivos de negocio. Por este motivo se diseña con mucho cuidado la campaña de navidad, que para ser exitosa debería estar planificada al menos con dos meses de antelación.

Para empezar, es la época de los regalos por excelencia y, en ocasiones, hacer regalos navideños se convierte más en una obligación que en un deseo, por lo que las empresas que consigan facilitar este “trabajo”, ofreciendo ideas acertadas y originales, tendrán el éxito asegurado. También son unas fechas para las vacaciones y las reuniones con los compañeros de trabajo, familiares y amigos, por lo que todas las ofertas relacionadas con el ocio, la restauración, la decoración del hogar, etc. cobran especial importancia. Sin olvidar a los más pequeños, que se convierten en los reyes de la casa, no sólo a causa de los regalos que puedan traer Papa Noel o los Reyes Magos, sino también de buscar opciones de diversión y de entretenimiento para ellos.

Las empresas deben ser conscientes de que durante la navidad las necesidades de los consumidores cambian y de que los productos deben estar preparados para satisfacer sus exigencias, además de ser lo suficientemente visibles para que destaquen entre la multitud de ofertas que asaltan durante estas fechas a los consumidores. Agrupar a los objetos por tipos de usuarios, darles un toque original o navideño, ponerles un precio más asequible o apelar a los sentimientos tradicionalmente relacionados con la navidad (paz, amor, familia, solidaridad…) son algunas ideas efectivas.

Está claro que las navidades tienen una serie de condicionamientos que bien aprovechados se convierten en oportunidades de negocio para las empresas, que despliegan sus mejores estrategias de marketing. Lo principal es establecer un contacto efectivo con los clientes potenciales, ya sea mediante una fuerte presión publicitaria en los medios o mediante métodos más económicos como el buzoneo, los folletos, el telemarketing, el mailing, etc. También es fundamental buscar un lema navideño atractivo y con fuerza, tipo “regale ilusiones”, “todo lo que necesita para la navidad”, etc., que relacione el producto con la solución concreta que aporta. Las ofertas de todo tipo también son más interesantes que nunca en esta época del año, propicia para cometer más “excesos” tanto en la compra de productos como en el consumo de servicios de ocio.

La mejor forma de promocionar los productos de las enseñas es a través de la publicidad, aunque es algo que no todas las empresas se pueden permitir. La publicidad influye en las formas de actuar de los consumidores, a quienes se persuade con el único fin de que éstos compren sus productos. A través de la publicidad, las empresas lanzan sus campañas navideñas, con las ofertas pertinentes, con el fin de obtener los mejores resultados. Sin embargo, en el caso en el que las empresas no pueden destinar parte de su presupuesto a publicidad, deben hacerlo particularmente. Así, dan a conocer sus ofertas, por ejemplo, a través de sus escaparates.

No obstante, la carta de presentación de toda empresa siempre es decorada por estas fechas. Los grandes y pequeños establecimientos comerciales comienzan a vestir sus escaparates para la ocasión. Las grandes cadenas llevan ya tiempo planificando, organizando la elección de los adornos para sus escaparates, pero los pequeños comercios que suelen ir más al día, ahora tienen que hacer un esfuerzo para acondicionar sus instalaciones de cara a la época de mayor consumo en todos los ámbitos del año. En la mayoría de los casos, los escaparates tratan de llamar nuestra atención con estrategias que van más allá de mostrar producto. En muchos casos, el interior de la tienda no puede verse o simplemente no se promociona ningún producto, tan sólo la imagen de marca. En diciembre la gente tiene una muy buena predisposición para las compras, pero un escaparate bien decorado, puede atraer a los clientes hacia nuestro local. El escaparatismo es un arte en boga, y existen profesionales que se dedican a eso, a hacer que el consumidor entre en una tienda y no en otra en función del reclamo que asoma tras los cristales.

Otro de los factores que también es imprescindible en época navideña es la música. Las notas de composiciones como Blanca Navidad, Noche de Paz o Feliz Navidad inundan las calles y pasillos de los centros comerciales y sensibilizan a los clientes. Los conciertos de música navideña atraen a los clientes, y esto lo saben los publicistas.

Desde que empiezan a adornar la ciudad, a poner luces y árboles, comienza a haber más tráfico, más flujo a los centros comerciales. Por eso, cada vez la Navidad se inicia antes, para que la gente compre antes. La idea es hacer sentir a las personas en Navidad y despertar esos sentimientos para influir en su comportamiento de compra.

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