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jueves, 17 de mayo de 2012
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Las firmas de culto: moda que marca la diferencia

La cantidad de estilos y tendencias dentro del mundo de la moda es cada vez más plural. Muchas cosas ya están inventadas y se reciclan. Otras son las que se adaptan y hace que veamos hasta novedosos conceptos e interpretaciones en sus creaciones. Aquí podríamos incluir a las llamadas “marcas de culto”, diferenciándose del resto de marcas en su apuesta por la diferencia como su máximo valor, definiéndose como una identidad única respecto al resto.

Hoy en día existen tantas enseñas que al consumidor le resulta cada vez más complicado centrar la atención en una. Las llamadas “firmas de culto” rehuyen de este estandarte de ofrecer lo mismo que el resto de marcas, sino que ofrecen productos únicos que no se ven en el resto de tiendas tradicionales y que, paradójicamente, son las joyas de la corona en el sector de la moda.

De esta forma, las marcas de culto, o también vistas como marcas emergentes, dan un soplo de aire fresco al mercado de la moda, dando pie a hablar de ellas en muchas ocasiones debido a que llaman la atención y destacan sobre el resto de enseñas. Estas marcas no buscan en ningún caso la fama ni tienen pretensiones, no intentan convencer, solamente llamar la atención. Son firmas que gustan a una minoría, ya que el resto de consumidores de ropa prefieren acudir a las grandes enseñas de la moda. Pero esta minoría es fiel a este tipo de establecimientos. A un paso de convertirse en enseñas que llegan al gran público, muchas de ellas prefieren permanecer en el mundo de las marcas de culto.

Es el caso de marcas como Skunkfunk. Todo empezó en 1996 con una modesta colección de camisetas que en los siguientes cuatro años se convertiría en la marca Skunkfunk. Desde el 2000, su colección ha crecido hasta tener más de 300 prendas de distintas líneas. Hoy en día, su equipo es un grupo de gente de todo el mundo que aporta sus ideas únicas para hacer que la marca sea cada día más funk. Skunfunk cuenta con más de 700 tiendas independientes en 23 países diferentes de tres continentes distintos. La última conquista, el pleno corazón de Manhattan. Su nombre procede de la fusión de una variedad de marihuana (skunk) y de un tipo de música (funk). Su sede central se sitúa en un minúsculo pueblo de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Allí fue donde comenzó a gestarse el sueño 'funk', a partir de un escueto presupuesto inicial de sólo 20.000 euros.

Otro ejemplo de marcas con un halo de independencia es la firma vasca Loreak Mendian (“flores del campo”), surgida en 1995 cuando Xabi Ciriquiain y Victor Serna, dos amigos de Donostia, se aventuraron a dejar volar su creatividad y abrieron una tienda en el puerto de esta ciudad. Crearon para sus amigos unas camisetas con motivos surferos. Aquellas camisetas tenían una margarita dibujada a grandes trazos y su lema, “Loreak mendian”, que se convertirían en el icono de la marca e imagen corporativa. Desde que abrió su primera tienda en la parte vieja de San Sebastián, la marca no ha dejado de crecer. Recientemente ha inaugurado una nueva tienda en Barcelona, con la que ya son nueve las que la firma tiene en España, en Madrid, dos en Bilbao, dos en San Sebastián, Irún y dos en Barcelona. Su centro de operaciones se encuentra en Irún. Se trata de tiendas multimarca en las que el mayor peso de la facturación recae en sus productos. Y en Europa están presentes en Francia, con tienda propia en París y en países como Andorra, Bélgica, Portugal, Holanda, Suecia o Suiza. Pero además, estos chicos han llegado hasta lugares como Japón o Australia. Su abierta ambición multicultural ha involucrado a la firma en las más variadas iniciativas, desde el apoyo a campeonatos de deportes locales, la organización del festival de cine Donosita Surfilm Festival y la colaboración con la revista de fotografía OjodePez.

Divina Providencia también lleva a la práctica la máxima de “no aburrir” de las marcas de culto. Esta firma de moda femenina lleva, desde 1999, sus diseños a aquellas mujeres a las que la moda actual le parece limitada a las menores de 25 años. Su ropa es creativa y divertida, que escapa a los esquemas habituales. Esta anticonvencional moda marcadamente ‘retro’ se inspira, sobre todo, en la década de los 60. La firma de moda 100% española ha abierto, recientemente, un local en Bilbao, sumándose a las tiendas que ya tiene abiertas en ciudades como Santander, Torrelavega, Ciudad Real y Madrid.

La firma de ropa Mala Mujer, desde que zarpó de las mismísimas costas de Tarifa con su tienda casi familiar, ha ido pisando fuerte consiguiendo abrir más tiendas por varios puntos de la geografía española –entre ellos, Madrid–. Los eslóganes de sus camisetas incitan a sus clientes con divertidas frases serigrafiadas en el torso. Ropa juvenil, divertida, desenfadada; sobre todo de algodón, pero también lycras; colores muy vivos y siempre con su logo bien visible. Su diseñadora creó esta marca en 2002 y en la actualidad cuenta con una red de cinco tiendas propias en España y dispone de 150 puntos de venta distribuidos entre España, Italia y Holanda. Desde su creación y hasta 2004, sus colecciones se dirigieron a una mujer moderna, joven y soñadora. A partir de este año, Mala Mujer incorporó una línea masculina y otra infantil con nombres derivados de su marca: Malo para hombre, Malote para niño y Mala Baby para niña.

Otro caso de firmas de culto o marcas emergentes es el de la enseña con un nombre más que impactante: Cállate la Boca, nacida en 2001. Esta firma, con su estilo informal y divertido utiliza diseños coloristas y sencillos como huevos fritos, lavadoras, furgonetas, robots, magdalenas, etc y los plasma en camisetas, sudaderas, láminas, relojes, alfombras y otros objetos funcionales y cotidianos. Además, esta marca ha cautivado a artistas de la tallqa de El Canto del Loco, La Oreja de Van Gogh o Mikel Erentxun. Gran amigo de Oscar Sala, creador de estos diseños y de la firma Cállate la Boca, este último cantante fue quien le animó a exponer sus divertidos dibujos en su bar de San Sebastián. Incluso en los conciertos de Erentxun, éste llevaba puestas las camisetas de su amigo Oscar para dar publicidad a la marca.

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