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Friday, 31 de October de 2014
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Claves para poner en marcha una franquicia

La franquicia atrae a muchos emprendedores que anhelan ser sus propios jefes y trabajar en su propio beneficio, pero que al mismo tiempo no quieren correr los riesgos que supone desarrollar una idea de la que se desconoce su rendimiento en el mercado. De esta manera, el franquiciado sabe de antemano que se trata de una forma de negocio testada en nuestro país, donde alcanza una facturación superior a los 19.500 millones de euros, con 968 enseñas, registradas este año, distribuidas por todo el territorio nacional.

Sin embargo, hoy en día, la franquicia adopta numerosas formas ofreciendo un amplio abanico de servicios y productos para responder a todo tipo de necesidades. Por tanto, el futuro franquiciado debe conocer los secretos fundamentales de esta fórmula de negocio con el fin de dar con la manera más adecuada para acercarse a ella. Existen una serie de preguntas que responder antes de dar cualquier paso en el mundo de la franquicia.

¿Es una fórmula de éxito?

Lo primero que tenemos que preguntarnos es si la franquicia tiene una mayor probabilidad de éxito que otros negocios pequeños de propiedad independiente. Parece que los expertos coinciden al afirmar que sí, ya que la franquicia nos permite desarrollar una fórmula de negocio suficientemente probada con anterioridad, a la que se suma un asesoramiento y formación continua.

Aunque también hay que ser consciente de que el sistema de franquicia no ofrece una seguridad total, debido a que hay personas que no se desenvuelven bien en este tipo de negocio o franquiciadores que no ofrecen tan buenas oportunidades como parece en un principio. Antes de tomar una decisión, es conveniente revisar los pros y contras de esta forma de negocio.

Quizás, la principal ventaja de la franquicia es la posibilidad que ofrece de ser dueños de su propio negocio, siendo el mejor camino para crear un gran patrimonio. El poner en pie una franquicia supone formar parte de un negocio ya constatado, lo que permite reducir el riesgo de iniciar un proyecto solo. El franquiciado se siente respaldado por la garantía de una marca que cuenta ya con un prestigio, una aceptación y reconocimiento. El franquiciado pasa a formar parte de una red, de un grupo, pudiéndose beneficiar de los nuevos desarrollos de la cadena y disfrutar de ahorros y reducción de costes, ya que comprar en grupo siempre es más económico, así como aprovecharse de las campañas publicitarias y de marketing, a cargo de la empresa franquiciadora. Además, el franquiciado, en la mayor parte de las ocasiones, no tiene porqué tener experiencia en el sector, ya que recibe una formación por parte del franquiciador. Asimismo, la renovación y la actualización de la franquicia serán continuas.

Pero, adquirir una franquicia también implica una serie de limitaciones o inconvenientes que hay que asumir. Al abrir una franquicia, se deben cubrir costos muy altos, que no existen en negocios independientes. La integración en una red de franquicia implica no tener libertad de decisión. Pueden existir posibles desacuerdos entre el franquiciador y el franquiciado. También hay que tener en cuenta algunos problemas con los que puede encontrarse cualquier franquiciado si la gestión del franquiciador no es todo lo deseada que se puede esperar. Además, el franquiciador puede tener el derecho a compra de la franquicia así como a la rescisión del contrato en cualquier momento. Por último, el bajo rendimiento de otros puntos de venta puede afectar a la imagen de nuestro establecimiento.

¿Qué pasos hay que dar?

Es fácil sentirse perdido la primera vez que uno se acerca al mundo de la franquicia. Por tanto, es imprescindible entender los pasos que debemos dar hasta su establecimiento. Lo primero es recopilar información sobre la franquicia, para manejar lo esencial de este tipo de negocio, entender cómo funciona este sistema comercial, cuáles son sus características y peculiaridades. Después, debemos estudiar el sector por el que queremos apostar, para asegurarnos de que se adecúa a nuestras características personales, teniendo en cuenta que para el buen funcionamiento de alguno de ellos es mejor tener cierta experiencia, como podría ser el caso de algunas enseñas dedicadas a la restauración o al cuidado de la salud, la imagen o la estética.

En este sentido, podríamos decir que existen cuatro grandes grupos de sectores: el de moda; el de restauración; el de servicios, donde se encuentran desde agencias de viajes, inmobiliarias, centros de estética, servicios para el automóvil hasta clínicas odontológicas; y el de comercio, con enseñas dedicadas a la decoración, a los juguetes, los regalos o los deportes, entre otros. Existe una amplia gama de herramientas que facilitan información sobre el sector de la franquicia: desde revistas especializadas, guías, o portales de Internet. Asimismo, empresas consultoras ofrecen sus servicios para ayudar a establecer una franquicia. Sería conveniente que, una vez hayamos elegido el sector, nos interesemos por los franquiciadores existentes. También, podemos visitar otros establecimientos franquiciados y constatar la información, así como conocer de primera mano sus propias experiencias y valoración.

¿Qué inversión necesito?

Para poder tomar una decisión definitiva es muy importante tener en cuenta la inversión necesaria, ya que los requisitos difieren enormemente de unos casos a otros, todo depende del tipo de enseña y de negocio.

En una franquicia la inversión depende de muchos factores como el concepto de negocio, el sector de actividad, el franquiciador, el tipo de local que se requiere, la duración del contrato, la reputación de la enseña, etc. Por norma general, la inversión media se puede situar entre los 60.000 y 90.000 euros. No obstante, existen franquicias en niveles tanto muy superiores como inferiores. Lógicamente, las franquicias de restauración son las que requieren una inversión más elevada, casi todas ellas superan los 100.000 euros, debido al tipo de local que se necesita, con un espacio determinado. En general, aquellas que se dedican a la intermediación financiera o inmobiliaria precisan de inversiones más asequibles. Pero, hoy en día, está creciendo el número de marcas que no precisan de local con lo que la inversión se abarata considerablemente. Éste es el caso de las enseñas que se dedican a ofrecer servicios a domicilio, como clases particulares o el cuidado de personas mayores y niños.

No es imprescindible que el franquiciado disponga del cien por cien de la cantidad necesaria. Si dispone de unos recursos propios de entre el 40 y el 50 por ciento de la inversión total a realizar, existen diversos tipos de financiación, que se adaptan a las necesidades de cada futuro franquiciado, por parte de las entidades bancarias. Además, algunas marcas tienen acuerdos establecidos con bancos y cajas que permiten facilidades en la financiación a todo aquél que se integre como franquiciado en dicha cadena.

De esta forma, la franquicia se convierte en la llave para muchos emprendedores que desean poner en pie un negocio con éxito probado, para lo que el franquiciador aportará todo su conocimiento y su experiencia al franquiciado.

 

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